TURÍN, LA GRAN DESCONOCIDA

PATRI HIDALGO | 11 DE AGOSTO DE 2014 | VIAJES

Vistas de la ciudad, desde las escaleras de la Iglesia Gran Madre de Dios. / PATRI HIDALGO.

Al norte de Italia, fronteriza con Francia y Suiza, encontramos una de las reliquias mejor cuidadas del “vecchio paese”, Turín. Bañada por el río Po y Dora y custodiada por un valle de montañas, la ciudad es un espléndido testimonio de historia, arte y cultura.

Sus orígenes se remontan al siglo III a.C, prueba de ello es el área arqueológica y Porta Palatina donde se encuentran las únicas evidencias vivas de la ciudad romana. A partir de aquí podemos iniciar un viaje por la historia de Turín que nos lleva hasta Emanuele Filiberto, el responsable de la Edad de Oro de la ciudad, plasmada en La Citadella que resiste al asedio francés gracias al sacrificio del heroico Pietro Micca. Un siglo después la avaricia napoleónica afecta a toda Europa, inclusive Turín, cuyas murallas fueron derribadas bajo las órdenes del emperador. Tras la caída de Napoleón, vuelven los Saboya y la ciudad se convierte en la capital del país. No obstante, el paso francés ha dejado huella, las ideas liberales se han introducido en la ciudad y finalmente pierde su primacía política pero, sigue siendo reina. Turín pasa a vivir una etapa de esplendor cultural y económico protagonizada por la construcción de la fábrica de automóviles FIAT y por las XX Olimpiadas Invernales.

Actualmente, la ciudad es un punto clave de arte y cultura, que promueve a través de numerosas jornadas y festivales de música, danza, cine y teatro, realizados a lo largo del año.

La ruta esotérica

Turín es una ciudad mágica y son numerosas las leyendas que se cuentan sobre ella.  Se dice que forma parte de dos triángulos: el de la Magia Blanca, junto a Lyon y Praga, y el de la Magia Negra, con Londres y San Francisco. Lo cierto es que numerosos personajes de la historia han sido envueltos por su misterio  como Nietzsche o Nostradamus.

Piazza Statuto, es el “corazón negro” de la ciudad. En época de los romanos se  ejecutaba y sepultaban a los difuntos y fue durante siglos sede del cruento patíbulo de Turín, por ello este lugar no podría ser otra cosa que una puerta al infierno, custodiada por la Fuente de Frejus. Cruzando la plaza en dirección Via Barbaroux se encuentra la Iglesia de la Misericordia, donde podemos encontrar el registro de los condenados a muerte, capuchones negros, el último bicerin o la cuerda del ahorcamiento. A no mucha distancia, en Via Bonelli, se sitúa la que fue casa del verdugo.

Piazza Castello, es el epicentro de la energía positiva. La magia blanca nace en la Fuente de los Tritones, situada en el Palacio Real, y se extiende hacia la catedral que guarda el Santo Sudario, símbolo del mensaje cristiano. A pesar de ello se cuenta que en la misma plaza, bajo el Palacio Madame, se encuentra el talismán de las artes oscuras escondido por Apollinio di Tyana.

Otras tradiciones dicen que es aquí, donde está el Santo Grial. Según la leyenda la mirada de las esculturas, situadas en la Iglesia Gran Madre de Dios, marcan un camino hacia Palazzo di Città donde se esconde, bajo la estatua del Conte Verde, el cáliz que Jesús utilizó en la última cena.

No te puedes ir de Turín sin…

Comprar un tranccio de pizza y sentarse a orillas del río Po mientras se disfruta de una excelente vista. Después pasear hacia el Parco Valentino y alquilar una bici. Es toda una gozada poder recorrer cada uno de sus rincones y descubrir los encantos de uno de los lugares más bellos de la ciudad.

Por todos es sabido que el gelato italiano es el mejor del mundo, una vez que lo pruebas ningún otro será igual. Junto a la Iglesia Gran Madre de Dios se encuentra una de las mejores heladerías de la ciudad, Fiori. Darse el gustazo de comer un helado sentado en las escaleras del templo mientras atardece es una de las experiencias más especiales que ofrece la ciudad.

Degustar elBicerin, bebida típica de la ciudad hecha a base de chocolate, café y nata. El sitio más famoso es el Caffe Confitteria Al Bicerin frente a la Basílica de la Consolata.

Subir a la Mole Antonelliana sede del Museo Nacional del Cine. Fue construida en 1863 bajo el proyecto de Alessandro Antonelli y su destino original era ser un templo judío. La comunidad israelita la cedió al Ayuntamiento en 1877 que completó su construcción y la convirtió en icono y emblema de la ciudad. Mide 167 metros y es el edificio más alto de Turín.

Pasear por Via Roma. Es la calle principal y une la estación de Porta Nuova con Piazza Catello. Realizada en el siglo XVII por Amadeo di Castellamonte es de un marcado estilo barroco. A su paso podrás ver escenarios importantes de la ciudad, como los monumentos a los ríos Poy Dora, Piazza San Carlo y la Galería San Federico. Además, es la principal calle comercial por lo que podrás aprovechar para hacer compras.

Una visita obligada es la Basílica de Superga. Situada en la colina más alta de la ciudad fue construida durante el asedio francés de 1706 bajo el mandato de Vittorio Amadeo II. En ella se encuentran las Tumbas de los Saboya y la Sala de los Papas, ambas dotadas de gran belleza. Además es el lugar donde se estrelló el avión del Grande Torino, el mejor equipo que ha tenido el club de fútbol en su historia. Merece la pena subir en el tranvía Sassi-Superga.

El Balônes un mercadillo de antigüedades que cada sábado desde 1876 tiene lugar en las callejuelas circundantes a Piazza della Republica. El segundo domingo de cada mes se convierte en el Grand Balôn si tienes la suerte de estar allí, merece la pena visitarlo.
Los cócteles italianos son una delicia y el famoso aperitivi la oportunidad perfecta para probarlos. Pagando un precio de entre 7 y 10 euros podrás beber un sensacional cóctel de frutas y cenar a tus anchas en el buffet libre.

Un enclave, una alternativa

La situación privilegiada de Turín permite realizar un turismo alternativo. Los valles que rodean la ciudad la convierten en un atractivo para realizar deportes de inviernos como esquí o snowboard.

Los Alpes del Valle de Susa así como las pequeñas estaciones invernalescuentan con excelentes pistas por las que poder deslizarse y son los puntos claves para realizar este tipo de actividades.

Además, se pueden hacer excursiones con raquetas de nieve para descubrir los secretos de la montaña, escaladas inéditas subiendo por las cascadas de hielo del Pontato patinaje sobre hielo.

Cuando comer es un placer

Turín puede presumir de ser una de las grandes capitales mundiales del gusto. Su cocina se caracteriza por unir sabores de la tradición francesa con platos populares de las regiones limítrofes italianas, circunstancia que ha dado vida a la gastronomía de la ciudad ensalzando su identidad propia.

Aprovechando los productos locales ha logrado crear infinitas especialidades entre las que se pueden degustar platos como el Vitello Tonnato, finas tiras de carne bañadas por una deliciosa salsa de atún;  la Bagna Cauda, un plato único consistente en una salsa hecha  con aceite, anchoa y ajo cocido que suele mojarse en verduras; o los Agnolotti, deliciosa pasta fresca rellena de carne acompañada de salsa de asado o mantequilla y salvia.

Sus productos más típicos son los Grissini, datan de tiempos de Carlo Emanuele y se pueden encontrar en diferentes versiones: stirato y rubatà. También destaca por sus quesos, uno de los más exquisitos es el Castelmagno; y sus excelentes vinos, especialmente el Vermouth creado en 1786 por Benedetto Carpano.

Además, Turín es la patria de los dulces y el más antiguo de todos es el Zabaglione, una crema de huevo cocida al “baño María”. Además, es la ciudad por excelencia del chocolate, punto referente en toda Europa desde el siglo XIX. El más típico es el Gianduiahecho a base de avellanas.

Recomendaciones

Museos: Museo Egipcio, Museo del Automóvil, Museo Nacional del Cine y Mole Antonelliana.

Restaurantes: Conte Verde (Palazzo di Città), Amici Miei (Corso Vittorio Emanuele II, 94), Toto’s (Via Rivalta).

Aperitivi y ocio: Cuadrilátero Romano, Soho (Piazza Vittorio Veneto), Obelix(Piazza Vittorio Veneto, La Consolata).

Dónde alojarse: Hotel Roma e Rocca Cavour (Piazza Carlo Felice), Hotel Ostello Campidoglio (Via Corio).

Atractivos: Cena por el río Po a bordo de un barco o cena aperitivi en el tranvía. + info: www.comune.torino.it

Turismo económico: Torino+Piamonte card.

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