CUATRO TESOROS DE LA ESPAÑA RURAL

PATRI HIDALGO | 05 DE DICIEMBRE DE 2013 | REPORTAJE

Imagen del pueblo de Albarracín y su muralla. / AM.

España es un país que goza de una riqueza rural desconocida por una gran mayoría de personas. En lo más profundo de sus serranías esconde tesoros dignos de visitar, no solo por el legado histórico y artístico que guardan, sino también, por la gastronomía y las posibilidades de ocio que ofrecen. Cuatro son los pueblos que aconsejamos visitar,  particulares por su enclave, en torno a un paisaje natural o amurallado por montañas, su peculiar cocina o su arquitectura popular. Castrillo de los Polvazares, Sepúlveda, Lucainena de las Torres y Albarracín pueden convertirse en los protagonistas de tus vacaciones de invierno.

Una forma peculiar de comer cocido

En la comarca leonesa de Maragatería se encuentra Castrillo de los Polvazares, un hermoso pueblo de tradición arriera que deja embelesado a todo el que recorre sus calles. El encantador municipio destaca por su particular arquitectura popular, caracterizada por la piedra y arcilla roja de sus fachadas que protagonizan un bello contraste con los colores vivos (verde, azul y blanco) de los portones y ventanas. De gran tradición y bien conocido es el cocido maragato, muy famoso por ser  el único que se come al revés.  Numerosas son las historias que cuentan de por qué esta peculiar costumbre, algunos lo atribuyen a épocas bélicas en la que los soldados debían alimentarse comiendo primero la carne, la parte proteica del cocido, que proporcionaba la energía suficiente en caso de que un ataque sorpresa no les permitiese terminar la comida. Otros, lo atribuyen a la historia arriera que caracteriza a la localidad. Cuentan que los primeros arrieros que recorrían España llevaban siempre carne de cerdo cocida que engullían antes de llevarse algo caliente que asentara el cuerpo. Sea como fuere aquí se inició una costumbre que ha llegado hasta nuestros días y que todo aquel que pase por la localidad debe experimentar.


De origen céltico a patrimonio histórico-artístico

Sepúlveda, es un pueblo de Segovia con una amplia historia que se remonta a la Edad de Hierro, época en la que se asentó en el lugar un castro céltico de la tribu de los arévacos. A partir de aquí, estas tierras cobraron un protagonismo que la convirtieron en un punto clave en diferentes etapas de la historia. Fue estatuto jurídico en la época romana, necrópolis visigoda y fuero del Conde de Castilla, Fernán González; además, en 1.111 d.C perteneció durante un breve período de tiempo a la Corona de Aragón. Asimismo, la localidad tuvo una gran importancia durante el reinado de los Reyes Católicos, siendo una de las principales tierras en reconocer la soberanía de los Consortes; y protagonista estratégica durante la invasión francesa en la Guerra de la Independencia. Así, el municipio se ha convertido en uno de los conjuntos culturales más ricos y diversos de la geografía española.


Cultura, naturaleza y ocio

En plena Sierra Alhamilla, en la provincia de Almería, se encuentra Lucainena de las Torres un particular pueblecito de la serranía bética. Marcado por la huella andaluza, el municipio se caracteriza por sus pequeñas casas blancas de ventanas y balcones verdes, cuyas rejas adornan preciosos geranios rojos. Esta localidad esconde varios tesoros. Por un lado, las minas construidas en 1896 fueron la fuente del desarrollo de la localidad hasta después de la Guerra Civil cuando se desmantelaron las instalaciones. Actualmente se pueden visitar ocho hornos y las escombreras. Por otro lado, los baños construidos a orillas del barranco de Juagarí en 1850 famoso por sus aguas sulfurosas. Además, no se puede dejar de visitar el Desierto de Tabernas, el Karst de los Yesos de Sorbas y la Iglesia de de la Virgen de la Cabeza, construida en los más alto de la Sierra de los Filabres.


Un entorno medieval en un enclave particular

El Albarracín, en Teruel, es uno de los pueblos más encantadores y populares de la región. Su peculiar enclave, entre las colinas de los Montes Universales, lo convirtieron en un foso defensivo amurallado, en plena época medieval. La difícil topografía del terreno ha provocado que sus calles y entramados se hayan convertido en el principal atractivo del municipio. Escalinatas, pasadizos, caseríos de muros irregulares son algunas de sus principales señas de identidad; además, sus construcciones de madera y tabicones de yeso rojizo marcan la diferencia entre este entorno y el resto de pueblos de la Sierra. El principal monumento de Albarracín es la ciudad misma, en la que cada rincón es digno de admirar desde los llamadores de las puertas hasta los visillos de encaje que visten sus diminutas ventanas. Asimismo, es un lugar de gran tradición gastronómica en el que se puede degustar deliciosos platos aragoneses como un estofado de ciervo, caldereta de cordero o  unas migas con uvas, aunque, su cocina es famosa por el postre almohábanas de ben Razin.

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