ME DESEÓ FELICES SUEÑOS

NATALIA CANO | 29 DE OCTUBRE DE 2012 | LIBROS

Me deseó felices sueños, la novela del periodista italiano Massimo Gramelli. / AM.

















ME DESEÓ FELICES SUEÑOS
MASSIMO GRAMELLI. DESTINO.

Una hermosa novela dedicada a todos los que han perdido algo esencial en sus vidas

A los 15 años -cuenta Gramellini-, me avergonzaba decir que era huérfano, y cuando venían los amigos a casa escondía la foto de mi madre. Cuando mi padre se dio cuenta me llamó a su estudio y me preguntó por qué lo hacía. Por toda respuesta le pedí que me contara la verdad, y entonces inventó una historia que nadie hubiera creído. Nadie excepto yo. Él no quería hacerme daño y yo evitaba continuamente la verdad. La verdad impacta, desestabiliza, pero hasta que no la conoces, hasta que no la afrontas, continúas siendo un niño.

Y la verdad es dura, aunque en cierta forma ya intuida. La mañana del último día del año 1969, Massimo se queda huérfano. Tiene ocho años y le cuentan que su madre ha fallecido de un ataque al corazón. Así empieza Me deseó felices sueños, una novela apasionada y vital, una lección de vida que se ha convertido en un fenómeno editorial en Italia, con más de 660.000 ejemplares vendidos y 15 ediciones en todo el mundo. A nivel internacional, además de España, la fiebre Gramellini tiene ya a casi toda Europa, Estados Unidos, y hasta China y Taiwán, en vilo.  

Su autor y también protagonista, Massimo Gramellini, es subdirector del diario La Stampa y cada día publica en su primera página, Buongiorno, una pequeña opinión sobre una noticia destacada del día. Una columna que se ha convertido en una referencia en Italia y que destila el espíritu de un hombre inquieto, incisivo y con gran sentido del humor. Las mismas dotes que le han servido para escribir Me deseó felices sueños.   
Massimo Gramellini reescribe un hecho propio e íntimo, como la muerte de su madre, catalizador de una historia con clave universal, y con la que todos aquellos que en algún momento han perdido a alguien o algo importante en su vida, se identificarán. Así pues, en Me deseó felices sueños, Gramellini desvela el recuerdo de un dolor propio y la esperanza de su superación. Y ahí está la clave del éxito del libro, cuyos derechos ya se han vendido a una docena de países. No he contado mi vida, sino que he contado la novela que hay dentro de mi vida, porque lo cierto es que dentro de cada uno de nosotros hay una novela, afirma el autor.

Además de su trabajo en La Stampa, Gramellini es muy popular en Italia por su colaboración semanal en el programa de televisión de Rai Tre Che tempo che fa, donde analiza con un tono no poco irónico las siete noticias más destacadas de la semana. De ahí que, a raíz de la publicación de la novela, hayan sido muchos los lectores que se han puesto en contacto con él para hacerle partícipe de sus historias. En una entrevista reciente, el propio Gramellini se mostraba fascinado por el cúmulo de correos electrónicos que le habían llegado de personas que le contaban su dolor particular, un trauma único que, al aceptarlo, les había ayudado a crecer, como al protagonista de Me deseó felices sueños. Porque como afirma el autor, el dolor y el sufrimiento no son casuales en la vida, siempre tienen un sentido. Por este motivo, asegura, descubrir cómo fue la muerte de mi madre desencadenó en mí un mecanismo de perdón y de cambio. 

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