PLACER FERMENTADO

JUAN ANTONIO NAVARRO | 08 DE OCTUBRE DE 2013 | REPORTAJE



Esta cerveza artesanal es el 'mel de rome' que dos valencianos, Rafel Suñer y Sergio Iborra, soñaron un buen día de 2010. En estos dos años La Socarrada se ha instalado en Estados Unidos, Alemania, Dinamarca y Finlandia. Y lo más importante: ha sido premiado este mismo año con el International Taste of Quality Institute, otorgado por un grupo de sesenta expertos en Bruselas y que le confiere la calidad de sabor supremo, un título que comparte con, por ejemplo, el jamón de cinco jotas.

Su nombre proviene de su color tostado y del gentilicio de la ciudad valenciana de Xàtiva de donde es originaria: "Els socarrants", que en valenciano significa los quemados. Y su ingrediente estrella es un elemento autóctono del mediterráneo que vincula esta birra a la comarca: el romero y la miel de romero, que se usa, entre otras cosas, para proporcionar aroma a la legendaria paella valenciana.

Elaborada sin ningún aditivo, filtro o pasteurización, La Socarrada guarda entre sus seis o siete milímetros de espuma y su discreto final amargo una colección de olores y sabores que van desde la madera, el romero o la pimienta negra hasta la cerezas, la pera y el caramelo.

VG Noster Quercus Ale: La Pelirroja

Esta pelirroja vitoriana es la reina de las cervezas VG Noster, empresa cervecera dedicada a la birra artesanal de calidad bajo un diseño elegante muy cuidado. «Hemos formado equipo con un maestro belga y otro alemán que son los que tienen más tradición y conocimiento. En principio hemos apostado por sabores no muy agresivos y fáciles de beber, siempre buscando una personalidad propia», afirma Xabier, el maestro cervecero de la empresa.

Si el sabor de La Cibeles Castaña nos traía un recuerdo frutal, la Quercus Ale nos lleva hasta los aromas de la tierra y las hierbas aromáticas. Con seis grados de alcohol y un amargor que persiste, esta obra de alta fermentación es recomendada por sus propios creadores para acompañar a pescados como rodaballo o salmón, a carnes como el solomillo de vaca o el presa ibérica, e incluso a postres que estén hechos principalmente de chocolate.

La Maricantana: tataranieta de cerveceros

Con ocho grados de alcohol, esta cerveza de la empresa palentina Bresañ se elabora con  materias primas de primera calidad: malta pilsen de España, malta especiales de Bélgica, lúpulos  leoneses, belgas y franceses, y la levadura usada por las tres generaciones anteriores de cerveceros de la familia.

Debido a esas maltas mantiene un sabor fuerte pero nada amargo ni ácido con toque a naranja y caramelo. Debe su nombre a un personaje popular de la cultura becerrileña, una mujer que robaba y atemorizaba a sus vecinos, algo así como la mujer del saco. "Es una forma de devolverle a la gente su cariño, usando un término típico del pueblo", añade este maestro artesano que dio vida a esta cerveza y a sus dos hermanas: la Bresañ Tostada y la Bresañ Rubia.

Por el momento La Maricantana puede disfrutarse en Palencia, Valladolid y algunos rincones de Ávila y Pamplona.

La Cibeles Castaña: artesanía de la capital

A la marca La Cibeles, nacida también en 2010 de la mano de David Castro, le precede la reputación de fabricar alguna de las mejores cervezas de Madrid. La Zibeles, la David's Ale o La Castaña. Esta última es una cerveza de color marrón oscuro que contiene un intenso sabor fruto de un proceso de producción a base de maltas tipo pilsen, caramelo y crystal, todo ello unido a un lúpulo de origen aleman llamado Hersbrucker.

Aunque contiene el rastro de amargura propio de las birras justo detrás del aroma dulce del caramelo, su baja graduación (4,9º) le resta sabor cervecero. Una delicia regional según quienes la han probado que puede encontrarse en cervecerías como Cervecería L'Europe o Cervecería Brujas y en tiendas como Cervezorama o Reserva y Cata.

Altura de Vuelo: "La cerveza es como los amigos, se pueden elegir".

Hija de los hermanos Fernández Pons, esta cerveza, también valenciana, guarda la clave de su éxito en el agua con el que se realiza la infusión de malta al proceso de elaboración: el agua de manantial de Casas del Rey, una aldea en el Parque Natural de las Hoces del Cabriel.

Una cerveza de 4,2º de color cobrizo cuya abundante espuma desaparece con rapidez. Entre los sabores que pueden distinguir los paladares más entrenados: malta, fruta, caramelo y regaliz. Como alguna de las anteriores, una birra dulce de amargo final.

Una bebida ecológica y artesanal que no busca competir con las cervezas industriales en la pugna por ser el mejor refresco, sino que combate por un lugar en las mesas de los buenos restaurantes como compañera de los mejores platos, papel que por el momento monopolizan los vinos. Desde luego, razones no le faltan.

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