ANDRÓMEDAS ENCADENADAS A ROCAS

JUAN ANTONIO NAVARRO | 04 DE DICIEMBRE DE 2012 | CRÍTICA

Damiselas en apuros. / SONY PICTURES.


La damisela en apuros es una figura muy representativa de las leyendas griegas y medievales. La fórmula engloba a una doncella hermosa e indefensa, a un villano acechante y a un héroe inesperado. En las tragicomedias del cine moderno el patrón suele reproducirse de manera precisa. Y aunque los primeros minutos de Damiselas en apuros hace pensar que la película se encamina hacia esa dirección en cuerpo y alma de la adorable Lily (Analeigh Tipton), pronto queda claro que la gran damisela en apuros es Violet (Greta Gerwig, quien tanto me recuerda a Kate Winslet), pero no en un sentido clásico. Violet es la trinidad del mito: doncella, villano y héroe de sí misma simultáneamente.

Violet (doncella) es una estudiante de la Universidad de Seven Oaks de notable inteligencia. Metódica, aplicada, aguda, culta, pretenciosa y tremendamente reflexiva. Lo más parecido al doctor Sheldon Cooper después de Amy Farrah Flower y la madre de Leonard Hofstadter, y al mismo tiempo, un polo opuesto consecuencia de una fuerte inestabilidad emocional. Es sensible, cariñosa, autocrítica y empática hasta promover un centro de prevención de suicidio adolescente. El día que Sheldon agregue estos atributos a su personalidad The Big Bang Theory habrá muerto.

Su clan está integrado también por Lily, Heather y Rose. En su especial visión del mundo, las depresiones se solucionan con bailes de salón y pastillas de jabón, no con pastillas. Un universo idealizado que acaba decepcionando (villano) y dejando al descubierto la fragilidad tras la convicción inicial. Lo interesante de esta película es que Stillman deja sin argumentos a los colectivos que repudian la fábula de la damisela por ofrecer una visión poco autosuficiente de la mujer. Violet no es Andrómeda ni la Princesa Peach. En un ejercicio de autoconocimiento, que es la única y verdadera forma de madurar esos triviales desamores, supera sus penas y se reafirma como persona. No hay Perseo ni Mario Bross que valga. Solo una fuerte personalidad (heroína).

A pesar de ese cliché damiseliano actual de la joven maniatada y en peligro por su desamor adolescente, los diálogos que construye Whit Stillman son muy peculiares, mordaces. Líneas más profundas de lo que se espera de una odisea universitaria de seducción y desengaño poco renovadora. Su humor no recurre al chascarrillo rápido. Es organizado y paciente.

Claro que hay más protagonistas, más historias. Están los patanes, esos estereotipados hombres deportistas, sucios y mentalmente limitados. Está Thor, su humildad, su progreso y los colores del espectro. Están Richard Charleston y otras fiebres del baile internacional. La doctrina cátara. Pero enlazar todo ello para contaros todo el filme es tan inútil como el esfuerzo de Sísifo el ciego por subir el peñasco a la montaña para que ésta vuelva a caer al valle por el lado opuesto.

Damiselas en apuros es intrascendente en su propuesta e inteligente en su táctica. Violet decía en un momento de la película que aspirar a parejas superiores es un error. Que es más conveniente relacionarse con personas de menor valía para ayudarles a explotar todo su potencial. Es la filosofía de este peculiar grupo. Por tanto, lo mejor es ver esta película sin expectativas, tratando de sacar lo mejor de ella. Violet estaría de acuerdo.



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