CAFETO, CAFÉ, CAFEÍNA Y AL TRABAJO

JUAN ANTONIO NAVARRO | 03 DE ABRIL DE 2014 | REPORTAJE

Cafeto, café, cafeína,...

Imaginen una sociedad sin café. Cuántas charlas sin sabor, cuántos bostezos mañaneros, cuántos informes a medio hacer proliferarían sin freno. Cuántos pantanos de vagueza y espesura sufrirían los creativos menos enérgicos. Ya lo decía Honoré de Balzac, novelista francés del siglo diecinueve: "Cuando beben café, las ideas marchan como un ejército".

Por eso el café es el segundo producto del mundo más exportado en términos económicos, solo por detrás del petróleo. Energía extraída de los árboles conocidos como cafetos, del género Coffea. Y a pesar del famoso proverbio turco: "El café debe ser negro como el infierno, fuerte como la muerte y dulce como el amor", las posibilidades son enormes en función del cafeto del que proceden, de su lugar de origen y del modo de preparación. Hay quienes el café les sienta mal. Si no eres uno de ellos, siéntate tú y descubre las metamorfosis del 'coffee'.

Dime de que cafeto saliste y te diré quién eres

Aunque se han utilizado multitud de cafetos para elaborar café a lo largo de la historia, son dos los que abundan y sobresalen por encima del resto. En primer lugar, abarcando tres cuartas partes de la producción mundial, el cafeto arábica, originario de Etiopía. Su cultivo se produce en zonas montañosas de países como Brasil, Camerún, Colombia o Costa Rica, y el resultado es un líquido de intenso sabor y matices acaramelados.

En segundo lugar, originario del Congo Belga, el cafeto robusta, cultivado en países de África Central, Europa Occidental, Malasia, India o Brasil. Más productivo que el cafeto arábica, da como resultado un café más ácido, para estómagos curtidos y guerreros. Su calidad es peor pero su contenido en cafeína es muy superior al generado por el arábica, considerado un café de primer orden.

Café de aquí, café de allá

Son cinco las distintas cunas del café. La más ambiciosa, la americana. Solo Brasil y Colombia juntas producen alrededor del 45% del café mundial. Del primero son famosos el café de Santos, Do Ponto o Pilao. Del segundo los producidos en las ciudades de Medellín y Manizales, considerados de los mejores cafés del mundo. El café afrutado Tarazu de Costa Rica. El Blue Montain, el más caro del planeta, jamaicano. O el achocolateado café nicaragüense.

De Latinoamérica a Oriente, donde destaca por encima del resto el café moca, originario de las costas del Mar Rojo en Yemen, caro, prestigioso y sabroso. Y del desierto hasta Hawai para encontrarnos con el café exótico y amargo Kona, cultivado en Isla Grande. El café africano, por lo general aromático y ácido al únísono, procedente principalmente de Tanzania, Kenia y Etiopía. Por último, el café del Pacífico, familia en la cual destaca el cafe Java de Indonesia, apenas ácido y ligeramente chocolateado.

Modus cafendis

Del cortado, el con leche, el capuchino, el carajillo o el americano ha oído hablar todo el mundo. Pero la lista de ingenierías con el café va más allá de lo que pueden servirte en una cafetería común. Del café escocés acompañado de helado de vainilla al irlandés, con azúcar moreno, whisky y nata líquida, pasando por el complejo café criollo, compuesto por café, ron añejo y una yema de huevo batida.

Café granizado con helado de vainilla a lo ruso o café frío con nata y canela a lo brasileño. Lo que importa es que es café. Con granadina y lima como el cafetal o con cáscara de limón y brandy como el brulé. Más común el bombón con leche condensada y el blanco y negro granizado con leche merengada. Y para rebuscado el Costa Azul: café frío, licor Cointreau y licor curaçao rojo, canela en rama, piel de naranja y fresas. Las alternativas son tantas como ocurrencias vienen a la mente. Plagien o inviten, todo sea por las ideas y por escapar del sueño.

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