CORIOLANUS

JUAN ANTONIO NAVARRO | 24 DE ENERO DE 2013 | CINE

Gerard Butler en una escena de Coriolanus. / EMON.

Ralph Fiennes (La Lista de Schindler) debuta como capitán a los mandos de Coriolanus, un navío hermoso y adornado cuya densidad le impide llegar a puerto. La adaptación que hace el director del texto de Shakespeare es un híbrido entre la realidad de la antigua Roma y la realidad actual. Una obra de cine experimental que nunca acabas de creerte y de la que sales disparado de un empujón cuando oyes llamar espadas a unas cuantas metralletas.

El que diese vida a Oskar Schindler en el 93 se aferra obsesivamente al texto original, convirtiendo el cine en un teatro, el filme es una obra de teatro bien interpretada, con mucha alma, pero cuyo lenguaje poético deslumbra tanto en la primera media hora como espesan la narración más adelante. Si solo pudiésemos parar la película, descansar y aliviar por unos momentos la mente de tanta grandilocuencia verbal la valoración sería mucho mayor. Pero eso no dice nada bueno de una película.

Salvo que no es mala película. Esconde unos interrogantes inteligentemente planteados sobre el paralelismo de la política de entonces y la contemporánea. Ralph Fiennes plasma con buena mano el descontento generalizado del pueblo, lo fácilmente manipulables que son sus emociones e ideas, la fuerte manipulación que ebulle de las élites y el cinismo con el que se dirigen a quienes deberían servir. La escena en la que Coriolanus (interpretado por el propio Fiennes) se dirige incontrolablemente rabioso al pueblo es sensacional.

Alguna que otra escena al estilo Call of Duty como la que el director nos regalaba al comienzo en la representación de la guerra entre el ejército romano y los invasores volcos hubiesen dinamizado bastante la narración y le habrían restado densidad. Se entiende que faltaba presupuesto. Y es una pena, porque esas secuencias cámara en mano que se marca Fiennes te mantienen en vilo hasta el final. Me quedo con el combate cuerpo a cuerpo de Coriolanus y Tulio Aufidio (Rey de los volcos, interpretado correctamente por Gerard Butler).

Una historia de honor, patriotismo y orgullo con muy buena intención y un resultado logrado a ratos. A España llega tarde, pero llega, que es lo importante. Si van al cine a verla, lleven palomitas. Con un poco de entretenimiento extra mascando maíz la película pasará de interesante a notable.

ESTRENO: 25 DE ENERO DE 2013.

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