LA GENERACIÓN BEAT

JUAN ANTONIO NAVARRO | 12 DE FEBRERO DE 2014 | REPORTAJE

Generación Beat. / ARCHIVO.


Corren los años cincuenta en los Estados Unidos de América. Atrás han quedado la Ley Seca, el colapso económico del 29 y las dos guerras más destructivas de la historia. Washington y Moscú mueven las fichas de un ajedrez planetario al que los ciudadanos no han sido invitados. El jazz se desvanece lentamente de las emisoras y eclosiona entre los círculos intelectuales. La sociedad de consumo se extiende como un río desbordando una presa e inunda el vacío que un día ocuparon los viejos valores. Una cultura se asienta. Y una contracultura nace.

"Tenemos la obligación de evitar que nos impongan su modo de vida" (On the road, Jack Kerouac). Más que un ejercicio de libertad, construir algo en lo que depositar la fe más allá de un estilo de vida basado en el materialismo como símbolo de prestigio era para la Generación Beat un deber moral, una oposición forzosa a la construcción de la sociedad en base a la anulación del individuo. Así que Kerouac, Ginsberg, Cassady, Burroughs, Huncke y Holmes hicieron de esta subversión literatura, con la que sentaban las bases de todos los movimientos contestatarios venideros y se granjeaban el odio de los conservadores.

Una literatura cargada de espontaneidad que, como el jazz que tanto amaban, se desnudaba a través de un lenguaje improvisado y frenético, fiel al alma de una generación de espíritu libre, aventurero y apasionado por la vida. "He sostenido siempre que cuando escribes tienes que olvidar todas las normas, el estilo literario y demás presunciones como palabras importantes, oraciones arrogantes y frases por el estilo" (Neal Cassady).

La angustia generada por la Guerra Fría y la escalada nuclear fue absorbida y devuelta por los beats en forma de pacifismo, lucha contra la censura y la manipulación mediática. De Ginsberg es aquello de "quien controla los medios controla la cultura". Una actitud que les valió la etiqueta de antiestadounidenses y comunistas bajo el sobrenombre de Generación Beatnik, fruto de la suma del 'beat' y el primer satélite enviado al espacio por el ser humano, el soviético Sputnik. "A esos hijosputas ahora solo les interesa ver cómo consiguen hacer saltar el mundo en pedazos" (On the road, Jack Kerouac). La idea estaba clara.

Esta apología de la paz pero también de la igualdad, de la libertad sexual, del uso de las drogas como elemento iluminador, del espiritualismo oriental, del individualismo, de lo instintivo, fue una inspiración para una juventud que no entendía el distanciamiento existente entre el edificio social y los apetitos naturales. "Enamórate de tu existencia". Convertidos en autores de culto, se fueron. El testigo lo recogió una década más tarde el movimiento hippie. Y a su modo, Bob Dylan. Pero antes de marcharse nos dejaron, entre muchas otras inexplicables experiencias,  On the road, El aullido, Alguien voló sobre el nido del cuco o El almuerzo desnudo. Quizá hoy, más que nunca, merezcan vuestra atención.

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