LAS SEIS PELÍCULAS DEL AÑO QUE ACABÓ

JUAN ANTONIO NAVARRO | 14 DE ENERO DE 2012 | CINE

Las seis películas más laureadas de 2012. / AM.
















Que las buenas películas broten súbitamente durante esta fecha del año no es, ni mucho menos, casualidad. La alfombra roja de los Oscar está cerca, y unas cuantas nominaciones pueden ser el crédito suficiente que induzca al espectador a gastar alrededor de diez euros (definitivamente excesivo) en disfrutar veinticuatro veces por segundo de la verdad, como diría Goddard.

Y las ficticias verdades de este 2012 (y parte de 2013) que mejor relación taquilla-crítica-nominaciones (un círculo retroalimenticio) han obtenido son seis. Fuera quedan superproducciones tan esperadas -y en cierto modo, decepcionantes- como el último capítulo de la trilogía de la batmanvisión de Nolan o el primero de la vuelta al universo Tolkien de Peter Jackson.

El caballero oscuro: la leyenda renace porque, aunque no deja de ser un espectáculo de primer nivel, es impropio de los hermanos Nolan un guión que vista tantos zurcidos. El Hobbit: un viaje inesperado porque la epicidad de El señor de los anillos es sustituida aquí por cierta monotonía y tedio que, por otra parte, es lógico. De trescientas páginas de novela no es fácil extraer toda una trilogía de casi tres horas la unidad.

Esto no las convierte en malas películas, como no lo son, todo lo contrario, Django, Bestias del sur salvaje o La noche más oscura, el resto de candidatas al Oscar a mejor película junto con las seis elegidas y, en el caso de la última, también a la mejor película de los Premios de la Academia Británica que anteceden a la gran gala. El espacio es limitado. Las elegidas lo son por su relación taquilla-crítica-nominaciones, pero tal vez no sean las mejores. Si no les gusta la lista, pueden aportar la suya propia abajo, en los comentarios.

La vida de Pi

La vida de Pi es, ante todo, cine sensorial con mayúsculas. La fotografía de Claudio Miranda y los excelentes efectos visuales con los que el director taiwanés Ang Lee insufla magia a la historia del escritor Yann Martel son lo mejor de esta aventura cinematográfica que, si bien no consigue mantener la emoción al mismo nivel durante los tres actos, es una experiencia ineludible.

Desde su profundo simbolismo, La vida de Pies, de alguna manera, un contraataque al nihilismo. En una situación en que la superación personal se hace imposible sin ayuda y la ayuda se antoja utópica, la única manera de sobrevivir, parece decirnos Lee, es un regreso a la humilde ingenuidad que permita creer en lo extraordinario, en lo religioso. Tiene forma y tiene fondo, parece sencillo pero pocas veces coinciden. Probablemente la favorita al Oscar.

Los Miserables

Y de adaptación a adaptación, Los Miserables. Si Víctor Hugo hubiese tenido tiempo, entre Cuasimodo y Cuasimodo, de cantar durante dos horas y media Los Miserables, es muy probable que la hubiese cantado así. Sin apenas tomarse un respiro y ahogando de sensaciones al oyente (y espectador en nuestro caso) sin darle espacio para la oportuna digestión.

Tom Hooper (El discurso del Rey) añade una maravillosa puesta en escena y tutela unas actuaciones sobresalientes que consiguen arrancar esos valores-emblema que ebullen de la novela original. La historia no la encontrarás desgranada aquí. Corre al cine que, salvo alguna canción innecesaria, este huracán audiovisual es de lo más acertado del año.

Argo

Que Ben Affleck actuando no es precisamente Marlon Brando lo sabíamos todos. Pero que detrás de las cámaras era capaz de transformarse de esa manera, tampoco. Al menos hasta 2007. En Argo, Affleck completa una dirección malabarística entre la tragedia, el thriller y la comedia sobre la disparatada y real historia de cómo la CIA y Cánada trataron de sacar a seis diplomáticos estadounidenses de la embajada canadiense en Irán tras la ocupación de la estadounidense por la Ayatolá Jomeini.

La tensión narrativa no engulle una tragedia que, por otro lado, encuentra en ciertos disparates un escape cómico a tanta presión dramática. No hay nada mejor que una película en la que su director conduce adecuadamente los estados de ánimo y las dosis emocionales para contar una historia interesante y bien interpretada. Bueno sí, que la historia, además, sea cierta.

Amor

Michael Haneke lo ha vuelto a hacer. Tras el éxito de La cinta blanca, el director austriaco nos regala este retrato turbador sobre la enfermedad, la vejez y la muerte a través de una pareja de octogenarios músicos ya retirados que ha conquistado Europa y, quien sabe, tal vez los Estados Unidos.

Una película problemática y humana que, como la propia vida, transcurre en la intimidad y la pequeñez de una habitación. Un drama inteligente. Perfecto en su ejecución e intención. Una obra maestra que apabulla por su cercanía, por su realismo. Si mi voto sirviese de algo, definitivamente iría para Amor. Nunca la vejez en el cine fue tan sencilla y demoledora.

El lado bueno de las cosas

Es de sobra conocido que la Academia tiene debilidad por los dramas. Cuanto más drama, mejor. Por eso El lado bueno de las cosas lo tiene difícil para hacerse con el Oscar a la mejor película. Y no es que no haya drama en la nueva película de O. Russell, pero es ese tipo de drama irónico en el que brilla la comedia con facilidad. Y acierto.

Tal vez la película deriva en exceso en momentos determinados en los lugares clásicos de la comedia romántica cuando parece querer huír precisamente de ello. Pero Bradley Cooper y Jennifer Lawrence están excelentes en las interpretaciones de unos personajes que consiguen transmitir el desconsuelo que habita en los humildes problemas de la gente.

Lincoln

El último trabajo de Steven Spielberg lidera la lista de nominaciones a los Oscar. Doce. Hay quienes son puntillosos con la historia, y tal vez sí o tal vez no, esta película retrate quién fue el décimosexto presidente de los Estados Unidos, por aquel entonces desunidos por una cruenta guerra.

Pero son Spielberg y son Daniel Day Lewis, y eso son dos razones suficientes para mantener la expectativa sobre esta película política alrededor del conflicto moral de Lincoln en un momento crucial y definitivo para la historia del país. Es probable que adolezca de un excesivo patriotismo. Spielberg mirando de reojo a los Oscar. Y que sobre esclavitud, mejor ir a ver Django. Pero esta lista es sobre las más laureadas. Mejores o peores, eso es cosa vuestra.

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