MITADES DE UN GIN TONIC

JUAN ANTONIO NAVARRO | 22 DE ENERO DE 2014 | REPORTAJE

Tónicas para todos los gustos. / ARCHIVO.

Los colonos ingleses de las regiones tropicales de África y Asia no fueron los primeros en añadir quinina al agua con fines terapéuticos. El invento fue inca. O eso dicen. Sea como sea, la tónica existía. Pero sí fueron los invasores los que expandieron esta particular bebida, analgésica y anti-malaria, por el resto del mundo. Por entonces, el nivel de quinina en la mezcla era mayor, pero debido a sus efectos secundarios se redujo drásticamente su contenido. Se le añadió ácido cítrico y azúcar para contrarrestar la amargura provocada por la quinina y voilá, se convirtió en refresco.

En los últimos años el consumo de tónica se ha disparado, pero el mérito es compartido. Si el whisky es una bebida de bohemios, el ron de piratas y el vodka de valientes, el gin tonic se ha convertido rápidamente en bebida de modernos y 'british style'. Un icono mundial de los que no salen ni a escuchar jazz ni a bailar hasta la muerte, sino a charlar de esto y aquello bajo un aura de distinción.

Bombay Sapphire, Tanqueray, Beefeater Crown Jewel o Ginebra Nº3. Las marcas premiums de la mitad de esta boda coctelera se han popularizado en nuestro país desde que la moda del gin tonic asomara por los locales nocturnos. Pero el amor es cosa de dos y la mayoría olvida la importancia que tiene para la mezcla saber elegir correctamente a la otra mitad de entre las trescientas variedades disponibles en el mercado. Os vamos a echar una mano.

Sí, Schweppes es la primera palabra que viene a la cabeza al pensar en tónicas. Pero lo que muchos desconocen es que además de la original, la marca suiza cuenta con tres productos premiums llamados Ginger & Cardamomo, Azahar & Lavanda y Pimienta Rosa, cada uno de ellos destinados a unirse en santo matrimonio a distintos tipos de ginebra. O a tomarse solos, faltaría más.

Libre de colorantes, edulcorantes, conservantes ni aromatizantes artificales espera la famosa Fever Tree, la tónica premium más vendida en nuestro país, elaborada con agua de manantial, quinina de alta calidad, azúcar de caña y aceites de naranja de Tanzania. La tónica favorita de Ferran Adriá para la creación de gin tonics y nuestra apuesta personal.

Pero para que podáis rebatir al reputado chef y a äll magazine con argumentos de peso: la Fentimans, nacida de una singular mezcla de infusiones herbales y pasto de limón; la Boylan, endulzada con azúcar de caña según la mejor receta norteamericana y que según los expertos es ideal para el gin tonic dado que respeta al máximo el sabor de la ginebra; la Markham Tonic, el elefante de inspiración hindú; la 1724, que recibe su nombre porque la quinina utilizada para su fabricación se recolecta a 1724 metros por encima del nivel del mar en campos Incas de Perú, origen latino que le confiere más suavidad que a sus competidoras, que generalmente usan quinina asiática, más amarga; o la Seagram’s Premium Tonic Water, el último invento de Coca Cola, una tónica premium útil para combinar con ginebras y vodkas. Opciones hay muchas. Elijan su amargura.

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