RUTAS SOBRE RAÍLES

JUAN ANTONIO NAVARRO | 06 DE FEBRERO DE 2014 | VIAJES

El Transcantábrico a su paso por Espiñeira. / TRANSCANTÁBRICO.



Viajar en tren tiene una ventaja, además de la experiencia visual del trayecto, que el avión desconoce: la posibilidad de abandonarlo en alguna de sus paradas para perderse en nuevos lugares. La improvisación. Y si hay un tipo de travesía que es fiel a ese concepto es el interrail o eurorail o cómo quieran llamarlo. Una llave maestra de puertas de tren. Un billete con el que puedes componer el viaje sobre la marcha. Decidir dónde ir o dónde no ir cuando la mochila ya cuelga de tus hombros.

Pero si eres de los que le gusta salir de casa con el programa hecho hay magníficas rutas preestablecidas para los amantes del tren y la planificación dentro y fuera de nuestro país con una variada gama de sabores. Los únicos requisitos son unos zapatos cómodos, paciencia y un fuerte espíritu emprendedor.

El Transcantábrico Clásico

Durante siete noches y ocho días, este tren recorre el norte de España desde Santiago de Compostela a León, flanqueado a los lados por la conocida como España Verde. Y entre acantilados, el Cantábrico y pequeñas montañas a la irlandesa, algunas de las ciudades de mayor hermosura del país: Santiago, Oviedo, Santander, Bilbao o León.

El billete no es barato. Alrededor de los 2.500 euros. Y es que este tren cuenta con unas instalaciones de lujo. Cuatro coches-salón de un diseño espectacular que cubren de magia un trayecto de por sí maravilloso. Salón de baile. Bar. Suites de lujo con hidrosauna y baño de vapor propios. Y por si fuese poco, desde 2011 la compañía cuenta con un nuevo tren, el Transcantábrico Gran Lujo. Nada más que añadir.

Ruta por la Portugal norteña

La aventura comienza en la bohemia Coimbra, dividida en dos ciudades: la Alta, universitaria; y la Baixa, de callejuelas y mercadillos. Una ciudad de iglesias renacentistas y catedrales románicas que abren boca para uno de los platos fuertes del viaje: Oporto. Con la Catedral, la Torre de los Clérigos o sus puentes sobre el Duero acostumbra a conquistar a todo el que se le acerca.

Y ya por la antigua región del Miño nos topamos con Guimaraes, Patrimonio de la Humanidad desde 2001; Braga, que viste un centro medieval tan intenso que luce el apodo de "Roma portuguesa"; Barcelos y su universo artesanal; y Viana do Castelo. La mejor manera de conocer un país tan hermanado con España como desconocido por muchos de los españoles.

Ruta Lausanne - St Moritz

La ciudad universitaria de Lausanne es el punto de partida de este periplo alrededor de Suiza. De sus desniveles y mediavalismos la ruta desemboca en Biel tras pasar por la encantadora Neuchâtel. Biel, situada a orillas del lago Bielersee, es la ciudad de los relojes y la única del país de idioma oficialmente francés y alemán.

Le siguen dos de renombre: Basilea y Zúrich. Y rozando la frontera austriaca el tren arriba en Chur, a los pies de los extraordinarios Alpes. Por último, St Moritz, a 1800 metros de altitud, rodeada de montañas y nieve durante el invierno. Y si quieren más, pueden tomar el Bernina Express, que cruza de Suiza hasta ciudades italianas como Poschiavo o Tirano.

Ferrocarril Oslo - Bergen

Popularmente conocido como el trayecto en tren más hermoso del mundo, el recorrido une a las dos ciudades noruegas más importantes. En el camino pasa sobre Hardangervidda, la meseta más alta de Europa. Pero este es un viaje corto, de apenas unas horas.

Lo idóneo es tomar un trasbordo hasta el tren con rumbo a Flam, un rincón recondito al que para llegar el ferrocarril deja atrás barrancos infinitos entre empinadas laderas y preciosas e innumerables cascadas. Cuidado con las visitas invernales a Noruega. Importante tener en cuenta no solo el frío sino también las escasas horas de luz, imprescindibles para disfrutar al máximo la experiencia.

Y las rutas legendarias

Si ha oído hablar alguna vez de ellas, probablemente quiso recorrerlas. Rutas europeas míticas como la del Transiberiano, el viaje en tren más largo del planeta, o el Glacier Express a través de los ya mencionados Alpes Suizos, o el Venice Simplon Orient Express, que une Venecia con la capital francesa.

O alejadas de Europa, como el Maharahas Express, un tren de lujo alrededor de la increíble India. O el Rovos Rail, otra maravilla sobre raíles no al alcance de todos los bolsillos que penetra de lleno en el continente africano. Todos ellos son itinerarios fantásticos, unos más asequibles que otros. Pero si tienen tiempo y ánimo lo mejor, creo yo, es confeccionarse su propio mapa sobre raíles.

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