VÍCTIMAS QUE SE CONVIERTEN EN VERDUGOS

NATALIA CANO | 28 DE ENERO DE 2013 | LIBROS

Peores maneras de morir. / PLANETA.


“Soy un viejo polizonte que según mis compañeros ya debería estar retirado, sigo los casos a mi manera, vivo rodeado de libros, doy de comer a los animales extraviados y conversación a las mujeres perdidas, soy experto en vinos baratos y cliente de bares vigilados por la sanidad pública. Siempre he trabajado en barrios populares como el Raval y conozco las casas que van a ser derribadas antes de que aparezcan en las ventanas los esqueletos de los vecinos. No me fío de las damas porque he conocido pocas, y supongo que ninguna dama se fía de mí.” 

Un policía cínico y desengañado que busca redimir su desesperanza; una joven convertida en vengadora implacable y justiciera; un miserable con disfraz de gran señor víctima de sus pasiones; terribles sicarios sin escrúpulos convertidos en víctimas; una mujer que verá tambalearse sus creencias más profundas y una ciudad marcada por muchas batallas que sobrevive como puede en unos tiempos muy oscuros.   

Sordidez y poesía se dan la mano en esta historia de perdedores, de seres abandonados por la suerte, peleles del destino. Edificios a punto de ser derribados al igual que sus últimos ocupantes. Como en un juego macabro, los personajes irán trabándose con hilos invisibles hasta crear una tupida red de relaciones personales e intereses ocultos que el autor encaja finalmente con una gran maestría narrativa. 

Como en el resto de las novelas de González Ledesma, la auténtica protagonista de esta historia es la ciudad de Barcelona, odiada y amada por el autor a partes iguales. Una Barcelona en crisis, llena de contrastes y contradicciones, de lugares oscuros y nuevos centros de poder; de barrios tapiados, de olores, colores y sabores de otras tierras que han encontrado en sus calles un refugio a veces inclemente, que han cambiado para siempre el carácter de los barrios populares de la ciudad. Las reflexiones de Méndez recuerdan la Barcelona antigua, la Barcelona canalla del Raval, de la vieja prostitución de barrio comparada con la trata de blancas de la actualidad. Es una mirada nostálgica al pasado, a la Barcelona de antes de la internacionalización del crimen. Méndez reflexiona sobre una ciudad arrasada por el capitalismo feroz, un capitalismo que sobrevuela la historia como un ave carroñera. Y la crisis, y la desesperanza y la miseria y la maldad. 

Costumbrismo canalla, crítica social y política, una gran ironía y un pesimismo nihilista son los elementos que maneja el autor para crear una historia de rabiosa y terrible actualidad. El tono casi poético con el que el narrador describe la realidad se entrelaza con sorprendente facilidad con un relato de una dureza sin paliativos que golpea al lector en el estómago. La hondura de los personajes y una visión tenebrosa y cínica de la sociedad, convierten la novela  en un perfecto ejemplo de la novela negra clásica, impecable en su estructura y apasionante en su desarrollo. 

En estos tiempos de depredación e injusticia, González Ledesma nos cuenta una historia de venganza de los desheredados, una historia de mujeres indefensas que toman las riendas de sus miserables y arruinadas vidas, que dejan de ser víctimas para convertirse en verdugos. Es una historia, en definitiva, en la que no participa la ley, pero sí, y mucho, la justicia. 

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