CIUDADES DE MIL Y UN DISFRACES

JUAN ANTONIO NAVARRO | 05 DE FEBRERO DE 2013 | REPORTAJE

Cartel del Carnaval de Cádiz 2013. / MANUEL FERNÁNDEZ.























Es febrero en todo el mundo pero no en todo el mundo es febrero del mismo modo. Unos son un febrero casi desnudo, cubierto de purpurina y moviendo las caderas con frenesí bajo el sol del verano. Otros son un febrero aristócrata, enmascarado y distinguido. Y otros son un febrero a la última, disfrazado de todo aquel que se haya atrevido a asomar la cabeza durante el año anterior. Febrero es carnaval.

El leitmotiv de ciudades enteras que, si bien lucen febreros en apariencia desiguales, esconden un mismo significado. En las raíces de toda tradición carnavalesca habita una intensa necesidad de rebeldía. Victor Hugo, en Notre Dame de París, representa muy bien el tipo de sociedad  propicia para la aparición de fiestas de carnaval. Una sociedad rígida, de estricto control moral por parte del estado y la iglesia. El carnaval, pues, surgía como una contraposición, como un periodo de mayor libertad y libertinaje. Un escape social a tanto muro de piedra.

Hoy guarda todavía algo de esta esencia primaria, especialmente en Cádiz. Durante el tiempo que dura el Carnaval de Cádiz, en las calles de la Tacita de Plata no se respira más que ironía e inteligencia (hay que tenerla para reírse de uno mismo con elegancia) en forma de originales disfraces que, si los sumas todos, conforman la biografía social, cultural y mediática del año que quedó atrás. El Carnaval 'ilegal'.

Pero el verdadero Carnaval de Cádiz tiene casa propia. El Gran Teatro Falla acoge cada año a coros, comparsas, chirigotas y cuartetos de toda Andalucía, que aún con el humor como rostro, aportan una profunda visión de la sociedad y de la actualidad desde la crítica satírica. El Carnaval de Cádiz es su mismo corazón, latente durante meses y latiente unas cuantas semanas que han sido declaradas de Interés Turístico Internacional, honor que comparte junto al Carnaval de Santa Cruz de Tenerife.

Este último es considerado el segundo carnaval más popular del planeta tras el de Río de Janeiro y aspira a convertirse en Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En Cádiz, la alegría tiene una apariencia humorística. En Tenerife, la alegría es física, corpórea y visual. Cada día miles tinerfeños y turistas inundan las calles de baile y ritmos caribeños, de disfraces estrambóticos y plataformas imposibles. Un Río de Janeiro español anclado a África.

Todo el conjunto que conforman las fiestas orbita alrededor de una temática, como la de "Roma" en 1987, el "mundo de los cuentos" en 1990, la "Edad Media" en 1998 o el "cine de terror" en 2009, por poner varios ejemplos. Para este 2013, y elegido a través de votación en internet, el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife será una constante referencia a "Bollywood: La India". El espectáculo está servido.

A gran distancia de los carnavales de Cádiz y Tenerife en lo que a reconocimiento se refiere tiene lugar el Carnaval de Águilas, en la Región de Murcia. Las fiestas están dividas en el Carnaval de Día y el Carnaval de Noche. Durante el primero las peñas desfilan con vestiduras llamativas y entre coreografías hasta la estatua de Ícaro. Por la noche, entre cuerva y cuerva (bebida típica de la región), Águilas se transforma en una ciudad-teatro donde la música, los disfraces y las actuaciones dejan las casas vacías y la fantasía satisfecha.

Y más al norte, en la localidad catalana de Sitges, las rúas exhiben sus plumas, sus atrevidos vestidos y quilos de maquillaje sobre teatros móviles que recorren las calles. Como el Carnaval de Águilas, el Carnaval de Sitges es una fiesta de Interés Turístico Nacional. Las cifras dan buena cuenta de este interés, ya que una población de aproximadamente 30.000 personas alcanza durante estas fiestas -que este año tendrán lugar entre el 7 y el 13 de febrero- entre 200.000 y 300.000 habitantes. Con su "Rues infantils", su "Rua de la Disbauxa" y su colorida "Rua de l'Extermini", el glamour y la pasión hacen de Sitges una de las cuatro ciudades de mil y un disfraces de España que hay que pisar al menos una vez durante estas fechas. Aún están a tiempo.

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