SOBRE CUPCAKES Y COOKIES

JUAN ANTONIO NAVARRO | 24 DE OCTUBRE DE 2013 | GASTRONOMÍA

Cupcakes nido de Magnolia Bakery, Nueva York. / MAGNOLIA BAKERY.

La invasión cultural estadounidense es un fenómeno que abarca practicamente todo lo abarcable. Antes, cuando uno pensaba en postres y meriendas, en pasteles y galletas, rápidamente soñaba con Francia, Austria o Bélgica. Y aunque no ha dejado de ser así, el 'cupcake' -estadounidense- ha invadido los deseos dulces de tantísima gente que proliferan sin cesar establecimientos, páginas webs y blogs acerca de este pastelito burgués.

Lo de burgués no es por su esencia -¿qué hay más barato que harina, mantequilla, leche, huevos y azúcar?-, sino por esa esmerada decoración con que se presentan, imposible de disasociar de las lujosas chicas de Sexo en Nueva York, bastante culpables de su repentina fama tras aparecer con frecuencia comiéndolos en el Magnolia Bakery de Nueva York, considerado por los propios neoyorquinos el mejor lugar del planeta para comer 'cupcakes' y cuyo producto estrella es el Red Velvet.

En este mundillo 'bizcochil' lo importante es la imaginación. En la presentación, pero también en los ingredientes, como podemos saber por la pastelería Cupcake Madrid. Si te gusta la batidora y el horno, adelante. Hay cientos de blogs a la caza del 'cupcake' perfecto. ¿El más famoso? Objetivo: cupcake perfecto, con más de trece millones de visitas.

Pero si lo prefieres, puedes acercarte hasta la Calle Velázquez de Madrid y visitar esta rosada tienda cuya incitación al 'cupcakeísmo' es la siguiente: ¡Son lo suficientemente grandes para darse un capricho pero lo suficientemente pequeños para no sentirse culpable! Te sientas o no, si te acercas a Cupcake Madrid, caes. 'Cupcakes' de galleta María, de dulce de leche, de oreo, de kit kat, de canela, de nutella o de chocomelo, por citar algunas de entre muchas más. La gula sale ganando.

Hay una propuesta alternativa a la autococina -con todo el trabajo que conlleva pero también con una absoluta libertad de ingredientes- y las tiendas tradicionales -donde la oferta es limitada pero el esfuerzo nulo-, y es La Tienda de Cupcakes, una tienda online que permita el diseño de tu propio 'cupcake' en siete sencillos pasos. Los recoges, sacas el café o el té y listo.

En el momentáneo 'hall de la fama' de los dulces las 'cupcakes' -que no son magdalenas como suele pensarse, sino minipasteles- comparten protagonismo con las galletas artesanales. En Madrid, justo al lado de la Puerta del Sol, abierta de par en par, está la galletería Lise & Leti, de procedencia parisina, hogar predilecto de la galleta. Un sin fin de variedades y tres tamaños: convencional, mini o gigante. La calidad es excelente. Otra tiendas de perfil semejante es La Cure Gourmande, muy cerca también de Puerta del Sol. Y un servidor para de hablar de galletas para evitar el sufrimiento. Vayan ustedes y prueben.

Antes de despedirnos, eso sí, una última recomendación para quienes no pueden o no quieren tomar productos de origen animal. Para vosotros también hay cupcakes -de chocolate y de arándonos-, brownies y pasteles, cien por cien vegetales y creados por el chef pastelero Toni Rodríguez en Lujuria Vegana, en Barcelona. Y en el blog Dimensión Vegana pueden consultar cómo elaborar por su propia cuenta innumerables postres. De una forma o de otra, está garantizado que nadie, absolutamente nadie, tenga razón alguna para no poner una cookie o un cupcake en su tarde.

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