DANIEL CROS, "LA MÚSICA ES PARA COMPARTIRLA"

JUAN ANTONIO NAVARRO | 20 DE MARZO DE 2013 | ENTREVISTA

Daniel Cros, en concierto el 26 de marzo en Madrid y el 29 en Barcelona. / ROSA AZUL.















La música no es un elemento puramente estético. Es el proceso comunicativo de una melodía y un sentimiento interno que no puede llevarse a cabo al desnudo. Las notas y la lírica necesitan ir vestidas adecuadamente, pero esta vestimenta nunca será más importante que la piel o los huesos, que la esencia que justifica que la canción salga de casa y se exponga al ir y venir del mundo real. Daniel Cros es fiel a este concepto. Empezó rockeando allá por la década de los ochenta para más tarde disfrazar su música y su literatura de jazz, bossa, pasodoble, rumba o cha cha chá. La canción de Cros viste traje y corbata o camiseta caribeña en función de la ocasión. Su séptimo y último álbum, Aquello era entonces, esto es ahora, es el presente de una actitud que tiene un pasado y un futuro: la de hacer música disfrutando verdaderamente -y pongo énfasis en esta última palabra- de ella y rodeándose de buenos músicos. E aquí un Daniel Cros sin disfraz:

"Escribir canciones me ayuda a comprenderme, a curarme, a ilusionarme, a sentirme vivo"

Aquello era entonces, esto es ahora. Es una pregunta muy común, pero dado que el título de un álbum suele condensar bastante bien la idea conductora del mismo, qué mejor manera de adentrarnos en él. ¿Por qué ese título?

“Aquello era entonces...“ es un verso de una de las canciones del disco, “Nunca nada volverá a ser lo mismo“ y lo escogí porque a medida que iba decidiendo las que íbamos a grabar, vi que había un nexo entre ellas que era el tiempo: tiempo a veces pasado, otras presente, otras incluso tiempo atmosférico y sentí que ese verso reflejaba el momento que estamos viviendo y, a la vez, transmitía el espíritu del “aquí y ahora“, de vivir plenamente el momento.

"No es el tiempo el que pasa, somos nosotros los que vamos pasando". Cuando compones y escribes, ¿escondes la intención de sobrevivir a través de la música a ese transcurrir, de lograr algo de inmortalidad, o lo haces sencillamente con miras al presente, por simple disfrute?

Hay un poco de todo: lo hago por disfrute pero también lo vivo como un reto para procurar escribir algo que merezca la pena, algo que me ayude a conectar con los demás. Y también hay algo de voluntad, no de inmortalidad porque “siempre acaba siendo demasiado tiempo“, pero sí de ilusión por intentar crear algo fuera del tiempo, de cantar la canción de aquí a unos años y poder decirle: “no pasa el tiempo por ti, pequeña“. Eso es “triunfar en la música“, sin guirnaldas ni confeti.

Tienes una fuerte conexión con la música cubana y con la misma Cuba. ¿Cuánto hay de verdad en la Cuba que proyectan los medios de comunicación en España?

Parece que, en efecto, ha habido un abismo entre la imagen de eterno paraíso que se ha proyectado de la isla y la realidad pura y dura de las personas que viven allí. Pero eso pasa con muchas cosas, una cosa es el titular y otra la historia que hay detrás, que muchas veces nos quedamos sin saberla. Respecto a la música cubana, y también me ocurre con la brasileña que conozco menos, a mí lo que me fascinó fue la riqueza de los instrumentos de percusión: la maraca, el güiro, la paila, la conga, la sartén, el bongó, el shekere, los tambores batá... que le transmiten a la música “pura vida“ y que conducen la palabra con alegría, con frescura, con dinamismo. De todos modos, yo utilizo los ritmos como herramientas para canalizar la letra y la melodía, no son la clave de bóveda. La clave es la canción en sí misma, ya sea a ritmo de son o de vals.

"Tengo tendencia a ser solitario, que es desde donde mejor compongo y escribo"

Estuviste de gira el pasado junio en México, y cada vez más tu música se ha visto influenciada por el alma caribeña. ¿Se vive la música de la misma manera en España que al otro lado del Atlántico?

Creo que en México se vive más a flor de piel, con más vitalidad, pasión y espontaniedad. En Europa uno siente que la Historia nos pesa demasiado y eso nos quita frescura.

Observando tu trayectoria generas una imagen de músico vivo, con vitalidad, de los que saborean la música cien veces mejor si la comparten con otros músicos. ¿Te repele la soledad?

Para nada, para mí es algo natural, tengo tendencia a ser solitario, que es desde donde mejor compongo y escribo, pero la música es para compartirla.

Con la eclosión de internet, las radiofórmulas han dejado de controlar los gustos del público. Ahora es éste el que decide que escuchar. Desde el punto de vista del usuario, pues, la 'internetalización' de la música es saludable. ¿Qué hay del músico?

El músico parece que pasa cada vez más horas frente al ordenador que con su instrumento, ya que hace de productor, editor, técnico de sonido, diseñador gráfico, webmaster, “community manager“, promotor, periodista y si aún le queda energía y tiempo, músico.

"En Europa uno siente que la Historia nos pesa demasiado y eso nos quita frescura"

"Los músicos no necesitamos que nadie venga a salvarnos". ¿Quién crees que sale más perjudicado de esta doble crisis de la industria musical -la de internet y la económica-, el artista superventas o el artista más humilde que después de todo, va a continuar haciendo lo que quiere de una u otra forma?

Creo que todos, de una u otra forma nos vemos perjudicados y obligados a reinventarnos, pero también observo un proceso de fortalecimiento y profesionalización en los músicos y al final, el deseo de crear es más fuerte que las dificultades que nos rodean. Si le quitas el marketing, los dos artistas que has descrito hacen lo mismo: compartir su música.

Tú mismo has mencionado en otras entrevistas que has sido hippie, mod, jazzero, profesor, salsero y cantautor. Los cambios no son malos. Lo malo es la falta de honestidad frente a esos cambios. No aceptarlos. ¿Cómo digiere Daniel Cros los vaivenes de identidad, personal y artística?

Yo siento que la identidad artística no tiene porqué estar vinculada con un género musical. En mi caso, es la inquietud y la curiosidad de experimentar con diferentes músicas lo que me impulsa a incorporarlas en mis canciones. La identidad personal sí se manifiesta nítidamente en las letras y el escribir canciones me ayuda a comprenderme, a curarme, a ilusionarme, a sentirme vivo.

Para trazar un poco el grado de esos cambios, ¿cuál de tus otros seis trabajos -de no existir aún- te costaría más crear en este momento?

El primer disco que fue una experiencia complicada por ser el primero y por coordinar 20 músicos y hacer partituras para todos. Hoy simplificaría la instrumentación, creo que comunicaría mejor.

"Una cosa es el titular y otra la historia que hay detrás"

Sin olvidar que estamos hablando de música, pues ante todo eres músico, el apartado lírico es muy transcendental en tu obra. ¿Nunca te has planteado escribir literatura?

Las canciones son una forma de literatura, igual que la novela, el cuento o el poema, más popular, pero no creo que haya género chico o grande ¿Tiene menos valor literario  “Malos tiempos para la lírica“ de Golpes Bajos que la última novela de Javier Marías? Yo creo que no. Son diferentes formas de literatura.

Si no me equivoco, el videoclip de "Palante" ha sido además tu primer videoclip. ¿Qué tal la experiencia?

Sí, es así. Grata, porque estuve rodeado de amigos y lo planteamos para que fuera lo más musical posible, para dejar claro que la música es lo primero.

¿Para cuándo un segundo?

Pronto. Ya está en fase de montaje “Dejar la piel“ y será en blanco y negro.

"La clave es la canción en sí misma"

Por último, una curiosidad. ¿Lo tenéis más fácil los geógrafos para encontrar vuestro lugar en el mundo?

“Home is anywhere you hang your head“ (El hogar está en cualquier parte donde cuelgues tu sombrero).

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