INMERECIDO E INMENSO COQUE

SARA SARDLAY | 12 DE MARZO DE 2013 | CRÓNICA

Coque Malla durante su actuación en León. / SARA SARDLAY.

Esta es la historia de cómo una pequeña ciudad del norte fue elegida para albergar el inicio de la gira nacional de un artista. En esta ocasión el relato no tiene final feliz.

Coque Malla tras más de un año sin tocar en un escenario, presentaba este viernes en León su nuevo álbum y gira, Mujeres. En él comparte a dúo con diversas cantantes (Leonor Watling, Anni B Sweet, Alondra Bentley,…), temas de su carrera en solitario.  El artista se anunciaba solo, pero con el incentivo de que las mujeres leonesas que quisieran interpretar un tema con él en el escenario, podrían ser seleccionadas, si enviaban un video cantando la canción elegida por ellas.

A pesar del precio elevado de la entrada, la sala Confussion llenó dos tercios de su capacidad. Y quizá fue culpa del nombre del local, pero lo cierto es que la mayoría del público que asistió (y muy desafortunadamente el personal del establecimiento), no debía ser consciente de que se encontraba en un concierto. El aire del local rezumaba decibelios de voz, no precisamente del cantante. Público y artista saturaban nuestros oídos. Si para los interesados en escuchar a Coque resultaba extremadamente molesta esta circunstancia, es fácilmente imaginable cuánto lo debió ser para él. No obstante, como artista curtido y con tablas trató de empatizar en un primer intento de frenar esta situación, “Habláis mucho, debe ser muy interesante lo que decís. ¡Contádmelo!”.  No sirvió de nada, no hubo manera.  

Tras algunas canciones, llegó el momento de anunciar a la afortunada leonesa que iba a compartir escenario con él. Leticia Robles interpretó a dúo los temas Termonuclear y Puede ser. La emotiva cantante fundió su bella voz de forma perfecta con la de Coque, que generoso pidió de nuevo, silencio al público, “Yo no merezco vuestro silencio, pero ella sí”. Y efectivamente el milagro se materializó.

Transcurrido este remanso de paz, con el devenir del resto de los temas del concierto, el bullicioso zumbido fue a más, generando situaciones de enfrentamiento entre el 80% del público que hablaba y el 20% que escuchaba. Nuevo intento del artista por descender el volumen al otro lado del escenario, “Que no estamos en misa” replica una “fan”.

Coque, “Hay canciones que te persiguen toda la vida”, se percibe un nuevo momento de sosiego, empieza a sonar No puedo vivir sin ti, ahora el público calla cantando. Nuevo espejismo. Termina y vuelve el bullicio.

Acaba el concierto, algunas voces que piden bises, finalmente el cantante vuelve, nos canta dos temas. Lanza esa pregunta que muchos nos estábamos haciendo desde hacía unos cuantos minutos, “¿Cuánto habéis pagado?… ¿Ha merecido la pena?”, trata de explicar de nuevo, que este concierto es importante,… es el comienzo de su gira después de un año sin pisar los escenarios. El irrespetuoso público brama y brama, nada le importa lo que el artista tenga que decir. Coque calla.

Resulta triste que la crónica de un concierto se centre en el público. Es además injusto cuando no es por falta de mérito del artista, sino por un comportamiento nefasto del auditorio.

Esta crónica tiene otra cara. Esa faz está llena de sonidos acústicos, de guitarra veterana, de palabras inquietas. Letras que hablan de amor, de búsqueda. Cantadas con voz de eterno joven y timbre maduro. La mujer sin llave, Mi asesina, eterna persecución amorosa con tintes de rock y folk.  Facciones íntimas, Despierto. Aire de ranchera en Lo intenta y Hace tiempo

Romántico con corazón travieso, que provoca epidermis consternadas.

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