"A LONG HEREAFTER / NOTHING BEYOND"

JUAN ANTONIO NAVARRO | 15 DE MARZO DE 2013 | CRÍTICA

Ignacio, Santiago y Lorenzo son Al Berkowitz.









A Long Hereafter / Nothing Beyond, el segundo álbum de la banda madrileña Al Berkowitz, es un monstruo difícil de describir. No es un ave, aunque el jazz haga volar la voz de Ignacio Simón sobre un océano repleto de biodiversidad. Tampoco es un pez perdido en esas aguas, aunque, como esas especies perdidas en lo más profundo, luminosas y raras, presente un carácter psicodélico, señal de lo experimental de la creación humana y natural. Ni es un reptil, aunque como una serpiente se deslice aquí y allá, ahora en la bossa, pronto en el pop barroco o más tarde en el folk. Pero sea por la claridad de este trío o por la mirada encauzadora de Aldous B. Berkowitz, bluesero americano al que un buen día conocieron en una callejuela de Malasaña, el monstruito es bien hermoso.

Ignacio Simón (voces, coros, guitarras, bajo, piano, teclados, percusión y efectos de sonido) , Santiago Estrada (voces, coros, bajo eléctrico y percusión) y Lorenzo Palomares (batería y percusión) componen ajenos a las autovías musicales de moda. A Long Hereafter / Nothing Beyond es un laberinto de carreteras secundarias, y en estas carreteras, y esto es conocido por todos, puedes encontrarte cualquier cosa. "You and I", el saludo del LP, es una prueba apresurada de ello: lo que comienza siendo una bossa nova con tintes a lo Nick Cave comienza a tornarse terriblemente triste y lúgubre capa tras capa, hasta recordanos, y no solo lo anota un servidor sino los propios Al Berkowitz, al Radiohead más 'kidaiano'.

Pero también hay palmas y riffs de guitarras sin cadenas en "The Frenchman and the Rabbitman", botando sobre el asfalto, rozando el rock. Y la psicodelia de Pink Floyd en "There's no better away". Y el pop cercano y mágico de The Beattles en Magical Cynical, páramo coral de maracas, cajón flamenco, gritos y pisotones. Pero miento, porque el sonido de Al Berkowitz no es de nadie salvo de Al Berkowitz. A Long Hereafter / Nothing Beyond es un universo -maldita y recurrente metáfora- honesto, asimétrico y deforme en su estructura, carente de estribillos que, a modo de farolas viales, sirvan de referencia.

Luce sus agujeros negros, como todo universo, con una "Farewell, my lady" en la que una veintena de guitarras armonizadas y procesadas por distintos efectos devuelven progresivamente una atmósfera terrorífica, pero sobre todo, con una "There's no better" difícil de apreciar, oscura e incluso dolorosa. También pulula algún que otro meteorito, más lleno de fuerza y energía, como "Father, I think i was wrong" o "I want you". Algún satélite electrónico perdido. Planetas solitarios girando sobre sí mismos, como cualquier canción de autor. Y algo sobrenatural volando libre por el espacio, más jazz, como "Long Hereafter" y "Nothing Beyond". Hay cuerpos para todos, siempre que estén dispuestos a escuchar, y no solo a consumir.

Lo triste es que no importa cuán bien haya hablado de este A Long Hereafter / Nothing Beyond, ya que metáforas, alusiones y palabrería son siempre un testimonio bien pobre de la música, que como estos madrileños amantes de Grizzly Bear, se rebela contra el abecedario. Oigan este disco. Cuando algo se hace con tanto amor, tanta fijación por el detalle, tanta gracia y buen mezclar, tal vez no tengas la gloria asegurada, pero el respeto sí. Este A Long Hereafter / Nothing Beyond merece el respeto de varias escuchas. Luego vuelvan aquí, vuelvan a leer y decidan si este artículo estuvo a la altura de este álbum, porque leído antes es como hacer footing comiendo mantecados, sirve de bien poco.

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