ROSA MARÍA CALAF: "NO DEJAR SABER ES UNA FORMA DE DOMINAR"

JUAN ANTONIO NAVARRO | 19 DE MARZO DE 2013 | ENTREVISTA

Rosa María Calaf en uno de sus múltiples viajes como corresponsal.


















Que el entramado mediático, ese supuesto cuarto poder, ha mutado de una función informativa a una función ociosa es un hecho del que tantos y tantos profesionales del periodismo llevan años alertando. Entre ellos, y con casi cuarenta años de cámara y micrófono, de riesgo y conciencia, de idas y venidas a lo largo de todo este hermoso pero conflictivo planeta, sobresale la voz de Rosa María Calaf. Hace aproximadamente un año, en el transcurso de una entrevista, la ex corresponsal de RTVE condenaba esta espectacularización de los medios de comunicación en nuestro país, los cuales se encargaron de confirmar esta hipótesis haciendo de una alusión -forzada- a Sara Carbonero el grandilocuente titular de dicha entrevista. Lo importante, la verdadera denuncia, el grueso crítico de la conversación, en un segundo plano. Por una seriedad y profesionalidad que escasean, siempre es un placer oír hablar a esta veterana periodista.

"El periodismo es mucho más que un trabajo, es una responsabilidad social para hacer visible lo invisible"

Que Rosa María Calaf reciba un premio dejó de ser noticia hace mucho tiempo. Con tanto viaje debes tener la estantería muy abandonada. ¿Qué llevas contigo siempre de estos reconocimientos?

La confirmación de lo afortunada que soy pudiendo trabajar en lo que me gusta: periodismo y viaje y que, además, me premien por ello.

Es cierto, como has dicho en innumerables ocasiones, que el periodismo está tomando la senda de la espectacularización. Son los consumidores de información quienes tienen que reconducir esto demandando calidad. Pero están adormecidos precisamente por la mala calidad de la información. Parece una paradoja. ¿Cómo salimos de este oscuro futuro?

Es cierto, estamos en un círculo perverso. Es imprescindible, primero, que nos demos cuenta de que no estamos informados sino entretenidos. En el mejor de los casos porque el objetivo es ganar dinero. En el peor de ellos porque nos quieren manipular. El ciudadano tiene el mando a distancia, el ratón del ordenador, y el euro y medio para el periódico. Puede rechazar la mala información. Los periodistas tenemos un compromiso con el rigor, las empresas periodísticas tienen la obligación de servir al ciudadano y los poderes políticos tienen el deber de trabajar para el bien común. En la medida del poder de cada uno, la responsabilidad es compartida. Pero la información veraz e independiente siempre es un derecho.

Siguiendo con el papel del consumidor, en otra entrevista decías que internet va a ser la última oportunidad de hacer periodismo con seriedad, independencia y compromiso. Pero los periódicos, en la red, han acostumbrado a los internautas al modelo gratuito. ¿Cómo reconducir ahora este modelo?

Los medios de comunicación convencionales están ya prácticamente “perdidos” al haberse alineado en una intolerable promiscuidad con los poderes políticos y, sobre todo, con los poderes económicos. Su independencia está en entredicho. Su finalidad ya no es la excelencia informativa. Y la red puede ser una fantástica herramienta de conocimiento, de cohesión, si se usa bien, pero no es fácil navegar entre tanto ruido y distracción interesada. Tenemos que aprender a construirnos una dieta mediática sana, ejercitar el sentido crítico, hacer un esfuerzo y, desde luego, saber que la gratuidad no garantiza la calidad, sino todo lo contrario. El periodismo de investigación, riguroso e independiente es caro, y hay que pagar por él como se paga por todo lo demás.

"Si no se permite la presencia de periodistas, de preguntas, y se “cierra la puerta”, es porque hay algo que ocultar"

"Si cubriéramos precrisis, muchas veces no llegarían a ser crisis". Esta frase da cuenta de la enorme transcendencia de un periodismo de calidad, y al mismo tiempo, pone en evidencia al actual sistema informativo, que prima el beneficio económico sobre el beneficio social. ¿Es reversible esta degradación?

Quiero creer que sí. Aunque, como he dicho antes, temo que no en los medios convencionales. No obstante, sí confío en que el ciudadano se dé cuenta de que necesita ese periodismo de calidad, comprometido, basado en los hechos y en una documentación cabal, que le proporcione los argumentos necesarios para formarse una opinión que le permita tomar decisiones que afectan a su futuro y el de sus hijos.

¿Hasta qué punto es cierta la manipulación, los montajes y los engaños allí donde no hay periodistas que vigilen?

Depende del lugar, del momento y del grado de libertades, pero lo que es evidente es que si no se permite la presencia de periodistas, de preguntas, y se “cierra la puerta”, es porque hay algo que ocultar. No dejar saber ha sido desde siempre una forma de dominar.

Cuando alguien arriesga tanto, sumergiéndose en realidades y conflictos tan peligrosos, demuestra que actúa por un bien que considera superior a sí mismo. ¿Tienes esta idea romántica del periodismo o es simplemente consecuencia de una voraz sed de aventuras?

Depende de cada uno, pero en general creo que responde a la convicción de que el periodismo es mucho más que un trabajo, de que es una responsabilidad social y de que hay obligación de ir hasta donde está el silencio para hacer visible lo invisible, como servicio al bien común.

"La red puede ser una fantástica herramienta de conocimiento, de cohesión, pero no es fácil navegar entre tanto ruido y distracción interesada"

El racismo se cura viajando. En realidad, todos los malos -ismos se curan viajando. ¿El racismo es esencialmente humano, o es un fenómeno potenciado principalmente por los medios de comunicación?

El racismo suele responder al miedo. Es un mecanismo de seguridad que produce la pertenencia a un grupo. Pero hay que saber identificar todo eso y enfrentarlo. No permitir, sobre todo, que se use ese mecanismo a favor de determinados intereses, se coarte nuestra libertad y se cercenen nuestros derechos. Los medios de comunicación, sin duda, pueden ser y son, demasiado a menudo, un instrumento poderoso y eficaz para esa manipulación.

Hay dos tipos de personas: las que viajan y las que se quedan en casa. ¿Puede decirse lo mismo acerca de la protesta social?

Supongo que sí. Aunque tal vez, en el caso de los viajes, quienes se quedan en casa lo suelen hacer siempre, mientras que en la protesta social quienes se quedan en casa suelen salir algunas veces.

Has dicho a menudo que aquel viaje del 74, desde Barcelona a Ciudad del Cabo, te cambió por completo. ¿De qué manera lo hizo?

Me permitió tener mucho tiempo para pensar, para conocer mejor mis limitaciones y mis capacidades respecto a lo meramente físico y, sobre todo, respecto a lo psicológico. Me enseñó a apreciar lo diferente, a relativizar más los problemas y las percepciones, a manejar mejor las emociones. Y me inoculó, ya definitivamente, la curiosidad y la adicción por el viaje.

"El periodismo vive malos momentos en todo el mundo, pero su calidad está en directa relación con la calidad democrática de la sociedad en la que se inscribe"

Más cambios. Fuiste testigo de las dos realidades de los países del este de Europa: la soviética y la ex soviética. ¿En qué grado y forma mutó la realidad de aquellos países?

¡Esta pregunta requiere de un tratado para responderla! Pero a modo de titular, el cambio estuvo esencialmente en el grado de libertades y de respeto por los derechos humanos conseguido. En unos países más, en otros países menos. En todos queda aún mucho por hacer.

¿Cómo calificarías la actitud de los medios de comunicación españoles acerca de la crisis económica?

Buena no, desde luego. Demasiado sectaria. Escasa de compromiso con el rigor y con el servicio a la mayoría. Nos acostamos un viernes y todo iba estupendamente. Nos despertamos un lunes y estamos en la peor crisis desde el 29. La pregunta sería: ¿qué ha pasado este fin de semana? La respuesta: no ha pasado nada, porque viene pasando desde hace mucho tiempo pero nadie nos lo ha contado.

Por último, un periodista como yo, que tiene en su país escasas referencias de verdadero periodismo, ¿hacia dónde debería mirar para tomar nota?

El periodismo vive malos momentos en todo el mundo, pero su calidad está en directa relación con la calidad democrática de la sociedad en la que se inscribe. Mira hacia el periodismo anglosajón. Bucea en blogs y medios digitales de distinta procedencia. Confíate más allí donde la impunidad no esté instalada, donde las malas conductas y las malas prácticas sufran una sanción social enérgica.

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