VESPA, LA AVISPA PROLETARIA

JUAN ANTONIO NAVARRO | 06 DE AGOSTO DE 2014 | REPORTAJE

Diferentes modelos de Vespa. / PIAGGIO.

















A pesar del carácter caprichoso del ser humano, los inventos más exitosos de la historia no fueron consecuencia de una moda pasajera, sino de una necesidad social o militar -ya fuese evidente o solo vislumbrada por unos cuantos futuristas- que requería de una respuesta satisfactoria. Bajo esta justificación nacía la imprenta moderna de Guttenberg alrededor de 1440, internet hacia 1969, o la primera Vespa en 1946. Esta último invento no es, siquiera en un uno por ciento, tan trascendente y revolucionario como los dos primeros, pero su nacimiento esconde unas motivaciones que viene bien desempolvar.

Viajamos hasta Italia, principios de la segunda posguerra. La Segunda Guerra Mundial había desbaratado la estructura comunicativa del país, y una creciente clase obrera sufría serios problemas para movilizarse a través de la ciudad, entre ciudades, y entre el campo y la ciudad, esencial para abastecer de alimentos la urbe. La bicileta del bueno de Antonio Ricci se antojaba insuficiente. El proletariado italiano necesitaba un transporte fácil de manejar, cómodo y barato. Un vehículo de y para la clase trabajadora. Y apareció el empresario Enrico Piaggio.

Piaggio supo reconocer esta carencia y encargó al ingeniero Corradino d'Ascanio un prototipo de motocicleta que pudiese asociarse técnica y simbólicamente al modo de vida del proletariado. Piaggio no buscaba fabricar una motocicleta más, gris y ruidosa, sino un transporte eficaz para el desplazamiento que el crecimiento industrial requería, que al mismo tiempo pudiese convertirse en un icono de la libertad y la modernidad.

Una motocicleta elegante con la que moverse ágilmente por la ciudad, dando así a espalda a un pasado bélico donde la voluntad del individuo brillaba por su ausencia. Tiempos nuevos, italianos nuevos. Cuenta la leyenda que cuando el ingeniero le enseñó el prototipo, Piaggio exclamó: "Bello, sembra una avespa". Ciertamente, la predilección de d'Ascanio por los aviones influyó en el diseño de la que sería y es conocida como Vespa, la scooter más popular de la historia. En 1946, en una fábrica de Pontedera, Italia, nacía la primera avispa motorizada.

Paulatinamente, la Vespa extendió su imperio más allá del país de la bota. Por su carácter proletario y humilde, fue el vehículo preferido del movimiento Mod, que tuvo lugar en el Reino Unido durante finales de la década de los cincuenta y gran parte de los sesenta. Lo curioso de este fenómeno es que los mods eran, por lo general, jóvenes de clase media, pero buscaban distinguirse mediante la apropiación de rasgos culturales propios de otras clases sociales, semejante al irónico afecto de los nuevos hipsters por la cultura de las clases inferiores.

La razón de que las vespas -especialmente la Vespa GS160- que usaban los mods tuviesen tantísimos retrovisores se debe a un acto de rebeldía tras la entrada en vigor en el Reino Unido de una normativa que obligaba a llevar un mínimo de uno por motocileta. Cuantos más, mayor grado de rebeldía. Decorar la scooter pasó a ser una competición. La película inglesa Quadrophenia (1979) es un fantástico documento acerca de todo esto.

En España la Vespa irrumpió a mediados de los cincuenta, frecuentemente unidas a un sidecar, como muestra Amanece que no es poco (1988). Comenzaron a fabricarse en una factoría de Madrid por la empresa Moto Vespa SA, de la que el propio Piaggio mantenía acciones. Pero una década más tarde la venta de vespas descendió bruscamente en todo el mundo. España sacó al mercado su propia variante, la Vespino, que logró sustentar la fabricación de vespas hasta décadas más tarde.

Hoy, la Vespa ha perdido parte de su valor ideológico y se ha convertido en un artículo principalmente estético -salvo en Roma, allí la Vespa continúa inundando las calles-. Pero la cada vez más difícil situación del coche en las ciudades, los malos tiempos -económicamente hablando- y el auge de lo retro, están reanimando el interés por la moto de Piaggio. Muchos miran hacia atrás, otros incluso a su propio garaje, donde sobreviven empolvadas muchas de ellas. Actualmente, Vespa ofrece más de veinte modelos distintos, todos con el inconfundible estilo que las hace, y esto es una valoración personal, las motocicletas más hermosas del mercado. Fellini estaría contento.

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