ANUNCIOS MEMORABLES

JUAN ANTONIO NAVARRO | 30 DE JULIO DE 2014 | REPORTAJE

Anuncio de Fanta.


















¡Cómo odiamos los anuncios de televisión! Las once de la noche, estás viendo Cadena perpetua o Seven o cualquier otra de esas buenas películas que escasean en la pequeña pantalla, absorto, separado por fin del ordenador, la tablet y el smartphone cuando zas, a Morgan Freeman le sustituyen unas letritas que forman el temido 'seis minutos y volvemos'.

Durante este irrecuperable tiempo se pasa mal. Desfilan sin pudor nefastas cancioncillas, estereotipos de todo clase, y situaciones ridículas fruto del descaro de algunos publicistas que tratan de aprovechar la crisis y la indignación para vender y vender. Todos sabéis de lo que hablo. Pero entre tal amalgama de absurdo y torpeza, desde los albores, sobresalen anuncios que por una u otra razón pasan a formar parte de la cultura popular. Sí, también estos tratan de vender, pero al menos lo hacen con talento.

Coca Cola nos ha dejado a lo largo de las décadas innumerables anuncios memorables, cuya premeditación y descaro a la hora de aludir a nuestras emociones más basicas con éxito nos ha llegado a producir hasta vergüenza propia. Coca Cola se vendió a sí misma, en sus orígenes, como un refresco familiar y tradicional, pero la hipocresía con que se vendía más tarde como un refresco rompedor y asociado a la libertad -esta era, precisamente, la idea que trataba de inspirar Pepsi, la competencia- en la campaña publicitaria de "Está usted despedido" no impidió que la mayoría sonriésemos al escuchar en televisión aquello de "veo una vida nueva, tú no estás en ella".



Éste, junto al famoso y reconciliatorio "Para todos", los 'osudos' vídeos de Navidad y el "Estás aquí para ser feliz", son la huella más marcada de Coca Cola en el imaginario publicitario de los espectadores, cuyo trono está generalmente ocupado por el legendario "1984" de Apple, una especie de teaser estrenado durante la final de la Super Bowl, comparando el imperio Microsoft con el régimen totalitario de la novela de Orwell, considerado uno de los mejores anuncios publicitarios de la historia televisiva.


Uno de los más polémicos, sin duda, fue aquel anuncio de Zazoo Condoms protagonizado por el ex tenista Boris Becker. El público se dividió. Por un lado, recibió numerosos premios y fue elegido por los europeos mejor anuncio del año. Por otro, su mensaje, evidentemente cómico, fue objeto de fuertes críticas sobre la paternidad, el uso del preservativo y las enfermedades ETS. Pueden clicar y verlo de nuevo, ¿pero hay necesidad de autodesquiciarse de nuevo oyendo a esa criatura?


Hablando de oír: anuncios con pegajosas canciones, de los que "Yo soy aquel negrito" de Cola Cao es el paradigma. Florecen en vacaciones, como la campaña de Trina "La naturalidad se hace querer" o la campaña de la ONCE de canciones del verano. ¿Quién no cantó y sufrió a partes iguales aquello de "Tengo gambas, tengo chopitos..."?



Y de verano a Navidad, el 'calvo de la lotería', que fue destituido precisamente porque su éxito era tal que eclipsaba el objetivo de los anuncios y convertía a los potenciales consumidores en simples espectadores. También "Balls" de Sony Bravia, "Listas" de Mercedez Benz o la carrera de Levi‘s tenían tan buena factura estética que hacían olvidar que se estaba ante la venta de un producto. ¿Fracaso o éxito publicitario? Los psicólogos y publicistas sabrán.






Tampoco sabemos si la campaña "Nadie le gana a un astronauta" de Axe es o no productiva, pero sus anuncios, por no apelar a emociones o valores, por tratar, sencillamente, de hacer reír, son efectivos. Ésta, junto a la campaña "Doble o nada" de Voll-Damme, es de lo mejor que puede verse actualmente en la infernal franja publicitaria.



Por último y sin hilvanar, otros cuantos que seguro reconocerán, con mención especial al fantástico "XL Brother" de Seat y al compromiso de Aquarius con las minorías en exclusión social.


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