DAME UN POCO MÁS DE GUITARRA, JEFE

SARA SARDLAY | 10 DE ABRIL DE 2013 | CRÓNICA

Javier Vielba y Rubén Marrón tocando la guitarra en plana actuación. / SARA SARDLAY.

















En un clásico de los conciertos de León, El Gran Café, este jueves los Arizona Baby nos dejaron retazos de su música y polvo del desierto en los zapatos.

Si se entiende la música como un artilugio (instrumento casi mágico), para la imaginación, seremos capaces de dejarnos transportar, a donde quiera que nos lleve. Las melodías de Arizona Baby, son generadoras de imágenes, situaciones y sensaciones. Público transformado en rudos y románticos cowboys, gente extrema respirando calima, alimentados de novelesco whisky. Durante casi dos horas sentimos crecer nuestras cabelleras y hasta el miedo inherente en cualquier vaquero, de que pudieran ser cercenadas.

Las partículas calizas y arcillosas de la meseta castellana, debieron en algún tiempo remoto de la geología terrestre, formar un todo con las tierras del Salvaje Oeste. Este ADN pétreo, está presente, indeleble, en la esencia de esta banda de Valladolid.

Los Arizona son guitarras, rítmica y voz. Cadencia de rock-folk-country, far-west. Frontera. La autenticidad y el talento caracterizan la trayectoria de esta banda. Su sonido directo es energético, vitamínico, tonificante sin artificios. Pintaron un cuadro en el que los temas fueron pinceladas de diferentes matices. El mántrico y grave  Ouch!, sintoniza nuestras frecuencias, nos capacita para formar un coro en The Model. La pegadiza y visual Sandman, hace que nos desenredemos los circulares rastrojos que traban nuestros pies, movidos por el viento. Con Drigeasistimos a un rítmico relato, filandón sajón. Merecidos bises, feroz versión de The End (The Doors), que deriva en la psicodélica X´d out. Huidiza Shiralee.

“Ustedes significan todo para estos humildes músicos”.

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