JAMES BLAKE AMPLIO Y PROFUNDO

NATALIA CANO | 09 DE ABRIL DE 2013 | NOTICIAS

James Blake publica Overgrown. / UNIVERSAL MUSIC.























Dos años después de que su álbum de debut llevara a la cultura bass británica por caminos de introspección inimaginables, James Blake regresa con un segundo álbum Overgrown donde puede apreciarse la madurez de James como cantante y compositor mientras regresa a la perfección electrónica que derrite el cerebro de sus primeras ediciones con Hemlock y Hessle, aventurándose mucho más allá de los nichos del dubstep para incluir apabullantes reinterpretaciones de hip-hop y house.

"Todo empezó con Joni Mitchell" afirma Blake. Su cantante y compositora preferida fue a verlo al Troubadour de Los Ángeles hace dos años y tras la actuación estuvieron charlando. “Ella es el oráculo” dice James. “Aprendí muchísimo al conocerla.” De lo que más hablaron fue de la idea de la permanencia, de cómo sobrevivir y medrar como artista. En el vuelo de vuelta a Londres compuso Overgrown, la inmensa gentileza hecha canción que da nombre a un segundo álbum digno de mención. Trata sobre las cosas duraderas: "Creo que es lo mejor que he escrito nunca y es el mensaje más fuerte del disco,” dice James. “Joni encarna las cosas sobre las que hablo. Fue la chispa que me llevó a la canción”.

Musicalmente amplio y emocionalmente profundo, Overgrown es una gran evolución respecto al disco de debut de James en 2011, tanto como éste epónimo lo fue en relación al mercúreo dubstep de sus primeros EPs, reflejando cuanto ha cambiado este londinense de 24 años en los últimos dos. Su álbum de debut vendió 400.000 copias (toda una cifra para un disco tan comprometido con la introspección experimental). Fue nominado a  un Mercury, un Brit y un Ivor Novello, le llevó alrededor del mundo de gira, le puso en contacto con las fans y colaboradores entre los que se incluyen no solo a Mitchell sino a Jay-Z, Kanye West, Bon Iver, Björk, Drake, Brian Eno y RZA.
  
Del hip hop con jetlag de Take a Fall For Me a la vista de la sala de los espejos en Life Round Here, un R&B jam de finales de los 90, pasando por el vertiginoso hipnotismo house de Voyeurhasta la sensual nana del tema que cierra el disco, Our Love Comes Back, James nunca tiene la misma idea dos veces. “Probablemente no use un sonido si me recuerda a otro tema o a otro tiempo. Eso ha pasado. Ya lo he hecho. Las cosas tienen que progresar”.
  
La confianza renovada de James y su sed de cambio han producido un segundo álbum que lo lleva a un nuevo nivel  en cuanto a creación y sentimiento que en su predecesor solo se atisbaba. ”Estos dos años me han dado forma" dice James. Tengo grandes ambiciones”.


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