JESÚS CARRASCO: "LA EXPERIENCIA Y LA EDAD, HACEN QUE TE SIENTAS RELAJADO FRENTE A LO QUE LLAMAN FRACASO"

JUAN ANTONIO NAVARRO | 23 DE ABRIL DE 2013 | ENTREVISTA

Jesús Carrasco autor de Intemperie. / RAQUEL TORRES.






















Con un bigote inconfundible y una prosa tan rural y árida como el incierto escenario donde se desarrolla Intemperie, la novela con la que pierde la virginidad literaria, Jesús Carrasco ha grabado su nombre en el imaginario de la comunidad literaria, nacional e internacional, bien cerquita de los conceptos de excelencia y frescura. Si hay razones o no para nombrar a Intemperiela novela del año es difícil de decidir. Tanto como dilucidar si hay o no lugares comunes suficientes para comparar su escritura a la de dos genios como Miguel Delibes y Cormac McCarthy. Entre crítica y obra hay siempre un abismo, no demasiado ancho, pero extraordinariamente largo, con miles de puentes por los que cruzar. Esta crítica acostumbra a atravesar el abismo por los mismos, conocidos y seguros, una y otra vez. Para descubrirnos otros, los menos transitados, hablamos con Jesús Carrasco, para cuya entrevista sí que sobran razones.

"Lo que narro en Intemperie es algo que, por desgracia, sucede cada día"

En ocasiones algún iluminado encuentra una similitud que enriquece notablemente su artículo y el resto de la prensa se aferra al descubrimiento sin demasiada reflexión. ¿Quién mejor que el propio Jesús Carrasco para evaluar el grado de semejanza con Delibes, McCarthy y Faulkner, tan reiterado por doquier?

Estoy de acuerdo con lo que apuntas. Estas etiquetas son como bolas de nieve. En el caso de Delibes, todo empezó con una nota al margen que hizo Pere Gimferrer en el manuscrito que envié a Seix Barral. En ella decía que no había visto un vocabulario así desde Delibes. Se refería a la presencia de terminología rural. Punto. El apellido Delibes saltó a la faja promocional y de ahí, ladera abajo, a muchas entrevistas. Admiro su obra, especialmente por su capacidad para atrapar el paisaje, pero no considero a Delibes como un padre literario. Con McCarthy tengo una relación más paterno filial. Su forma de escribir se ha filtrado a la mía. Sus frases nominales, la amplitud del paisaje en contraposición a las apreturas de los personajes. Faulkner, para mi, está más allá de McCarthy. Mi relación con él podría ser la que tiene un monaguillo con Dios.

En una escritura tan minuciosa, que desgrana efectivamente el quehacer del campo, a quienes no estamos habituados al mundo rural nos cuesta ver la imagen totalmente nítida, a pesar incluso de una prosa tan certera. ¿Está Intemperiepredestinada a saber mejor en paladares rurales que urbanos, o la historia está por encima del contexto?

Ambas cosas son posibles. Me han llegado muchos lectores procedentes, como yo, del mundo rural, relatándome emociones que no tienen tanto que ver con la literatura como con la relación con la tierra. Sin embargo, los "paladares urbanos", como los llamas, generalizando, podrían verse estimulados más por la forma del texto que por su fondo. En resumen, cada cual lee según su experiencia y su sensibilidad.
  
Los estilos son puertas, y entrar por ellos o no depende del cuerpo que intenta atravesarlas. Tu estilo es exquisito, barroco incluso. ¿Es una apariencia buscada, forzada por un fin concreto, o un rasgo natural e inseparable de su autor?

Cuando me hablan de estilo suelo señalarme con el dedo y mirar a mi alrededor. El estilo del que hablas, de momento, es propio de esta novela, no tanto de su autor. Con las siguientes novelas, si llegan, veremos si el autor tiene ese, otro o ningún estilo.

"Me exaspera leer cosas poco cocidas o insustanciales"

A pesar de ese estilo tan generoso en lo descriptivo, robas al lector muchas satisfacciones: el espacio, el tiempo, los nombres propios, los hechos que impulsaron la historia... En este aspecto sí incentivas la imaginación y la evocación del lector. ¿Por qué?

Robarle satisfacciones al lector podría ser un buen comienzo para lo que he pretendido. El hecho de eleminar todas esas referencias a las que aludes, tiene dos orígenes. Por un lado, permitir una mayor implicación del lector en el texto. Hacer que tenga que completar la historia que el autor lanza. Por otro lado, la ausencia de todas esas referencias contribuye, en mi opinión, a una lectura, en cierto modo, incómoda. La idea era trasladar al lector parte del desasosiego que viven los personajes.

Violencia, pobreza, codicia, dignidad. Cada personaje de Intemperie encarna un valor, ¿pero encarnaría dicho valor fuese donde fuese o es el entorno, las circunstancias, las que lo determinan? ¿Sería el alguacil tan alguacil hoy, en la gran ciudad?

Sí, sería como es, en cualquier lugar. Lo que yo propongo es un paisaje que se resiste a ser generoso con quienes lo habitan. Esa misma cicatería se puede dar en cualquier entorno, también en la ciudad. Cambiarían las técnicas para relacionarse con la realidad, pero el fondo sería el mismo. De hecho, basta con echar un vistazo a cualquier periódico para darse cuenta de que lo que narro en Intemperiees algo que, por desgracia, sucede cada día. La realidad es atroz.

¿Hay un cabrero por cada alguacil que hay en el mundo?

No me cabe duda de que todos tenemos algo de alguacil y algo de cabrero. Una de las cosas en las que el cabrero nos aventaja a la mayoría de nosotros, es que es un hombre liberado. Ha descubierto que, llegado un momento de su vida, debe tomar partido y arriesgar si quiere vivir de manera digna.

"Haber recibido tantos palos hace que puedas recibir los elogios con la misma naturalidad"

Tú has debido vivir la elevación de Intemperie en la valoración general de una manera más paulatina de lo que parece desde fuera. ¿Pero pensaste en algún momento de su escritura que podría tener tal éxito?

Por supuesto que no. Mis aspiraciones cuando concluí el manuscrito eran mucho más cercanas. Mi objetivo, aun así, era ambicioso: pretendía intentar publicar la novela de una buena manera, es decir, en una editorial literaria. Todo lo que ha venido después ha sido sorprendente para mí.

Desde el exterior uno entiende a Jesús Carrasco como una persona tranquila y paciente, de tempo rural, sin prisas. ¿Estabas preparado para esta vorágine de elogios, expectativas y atención mediática tan vertiginosa?
Como publicitario llevo toda mi vida laboral enfrentándome al juicio de otros. Cada día, o cada semana, alguien evalúa tu trabajo y, generalmente, lo tira o lo modifica tanto que casi tienes que empezar de nuevo. Supongo que eso, y la edad, hacen que te sientas relajado frente a lo que llaman fracaso. Haber recibido tantos palos hace que puedas recibir los elogios con la misma naturalidad. A fin de cuenta, sólo son opiniones de otras personas. Ni una cosa ni la otra son tan importantes si tienes claro que has hecho tu trabajo lo mejor que has podido.

Corrígeme si me equivoco, pero escribiste Intemperie de manera intermitente. ¿Nunca te saliste lo suficiente de la novela como para pensar que no podrías retomarla?

Sí, claro. Volver a un texto que iniciaste años atrás produce una enorme extrañeza. La escritura evoluciona con el escritor. También el modo en que lee. Sin darte cuenta, los años te van desplazando de lugar como si fueras en un tren. Tanto es así, que una vez concluida la novela, prácticamente reescribí toda aquella primera parte que había desarrollado al principio de todo.

"Mi relación con Faulkner podría ser la que tiene un monaguillo con Dios"

"Quiero recuperar ciertas formas de vida ancestral". ¿A qué te referías cuando decías esto?

No sé dónde he dicho eso. A veces una frase sacada de su contexto significa otra cosa. En este caso, quizá, me refería a un anhelo personal relacionado con el tiempo. Quiero tender a ralentizar cada vez más mi ritmo y acoplarlo, en lo posible, al ritmo del mundo natural.

¿Qué hay del Jesús Carrasco lector? ¿De qué se alimenta?

Independientemente de si leo clásicos o novedades, los autores que me alimentan son aquellos que se toman en serio lo que hacen. Hay un puñado de temas que me obsesionan, pero estoy abierto a cualquier cosa siempre que sienta que el autor ha sido honesto consigo mismo. No me importa leer textos que, en un momento dado, puedan ser aburridos, pero me exaspera leer cosas poco cocidas o insustanciales.

Por último, Jesús, ¿piensas tomarte un descanso, para asimilar, o estás trabajando ya en una segunda novela?

Tengo terminado el primer borrador de una nueva novela. En cuanto acaben los viajes de promoción, pronto ya, me encerraré de nuevo a escribir.

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