NIÑOS MUTANTES: "SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE HEMOS HECHO LO QUE NOS HA DADO LA GANA"

JUAN ANTONIO NAVARRO | 02 DE ABRIL DE 2013 | ENTREVISTA

Niños Mutantes. / RUTH GIRÁLDEZ.
















¡Qué difícil es mantener la embarcación a flote! ¡Qué tarea tan ambiciosa no perder el buen rumbo! Como se desprende un bote del ballenero al que viaja atado en una noche de tormentas, países enteros deambulan sin norte, ajenos a un continente que se tambalea. Pueblos a la deriva, arcas a la deriva, cultura a la deriva. Cuando el ser humano, el hombre vulgar, se declara incapaz de alcanzar puerto, solo podemos confiarnos a los superhombres, superniños que crecieron. No estoy hablando de los X-Men. Hablo de Niños Mutantes. Su último álbum, Náufragos, sorprende por la sinceridad con la que comparten esa indignación tan generalizada en estos tiempos 'robisoncrusoeianos'. Niños Mutantes se prestan como bote salvavidas, si bien no al cuerpo, que continúa aferrado a un trozo de madera, si al alma. Hace unas semanas daban por finalizada la gira Náufragos en la sala Joy Eslava de Madrid. Aprovechamos el descanso para hablar con ellos.

"No nos consideramos un grupo panfletario ni portavoces de nada"

Tras un año de naufragio, de girar de isla en isla, termina la aventura. ¿Ha mejorado el rumbo del mundo en estos doce meses o seguimos a la deriva?

Juan Alberto Martínez (cantante): El barco va sin rumbo, lo dirigen piratas ciegos y sordos, la tripulación va encerrada en bodega y no se entera, la brújula está rota, las velas llenas de agujeros... ¿Seguimos? El mundo en estos doce meses va mucho peor de lo que imaginábamos cuando vio la luz Náufragos. Si alguien pensaba que eramos agoreros y catastrofistas habrá visto que nos quedábamos muy cortos con lo que decíamos en nuestras canciones. Pese al naufragio general, nosotros hemos tenido una suerte inmensa, porque todos los puertos en que hemos fondeado nos han recibido con los brazos abiertos. La última fase de la gira ha ido encadenando llenos de sala en sala, con el cartel de “no hay billetes“ en todos los conciertos. Hemos cerrado etapa en el punto más alto y más emocionante de nuestra carrera. Así que nosotros vamos con rumbo firme, pero nuestro mundo está en un punto en el que o nos hundimos o quemamos este barco y nos hacemos otro sin cometer los mismos errores.

Con Náufragoscerráis una especie de trilogía, más folk que vuestros trabajos anteriores, y quizá más comprometida, especialmente este último. Nos consta que pensáis entrar a estudio cuanto antes. ¿Seguiréis protestando, señalando a esos "reptiles" y "sanguijuelas" que nos condenan al naufragio, o ya está todo dicho?

No tenemos ni idea de lo que van a decir las canciones nuevas. No hay ninguna terminada. Siempre hemos ido contando en las canciones lo que más nos importa en cada momento: los amores pasionales, las rupturas, las paternidades, la rutina del mundo del trabajo... y ahora era la crisis y la desvergüenza de los avariciosos que nos han hundido a todos. El tema no está ni mucho menos agotado, pero no nos consideramos un grupo panfletario ni portavoces de nada. Ya veremos, desde luego ganas de lanzar escupitajos a más de uno no nos faltan, pero las canciones
tienen vida propia desde hace años y son ellas las que nos ordenan lo que hacer, y no al revés.

"Queremos ser una tabla de salvación para todo ese naufragio, porque al final lo único que queda es la música". ¿De qué manera puede, ya no solo Niños Mutantes, sino la música en general, salvarnos de la catástrofe?

La música es más necesaria ahora que nunca. Para denunciar lo que pasa o para todo lo contrario, para olvidar la basura que nos ahoga y traernos aire limpio y puro. Pase lo que pase siempre sigue habiendo música, paisajes, películas, libros, sexo, charlas con amigos, juegos con los niños... Son las cosas que te reconcilian con la vida. Hay que reivindicar la alegría de vivir en tiempos de penumbra, y la música es uno de los mejores caminos para conseguir una sonrisa en un día difícil o emocionarnos. A nosotros por lo menos la música nos salva de un mundo triste y feo.

"Se están cometiendo errores históricos, bajando salarios y dejando la mano de obra más barata del mundo occidental"

Películas mutantes: volando por los aires el peñón de Gibraltar. ¿Qué tenéis pensado destruir próximamente?

Eso son cosas de Alexis Morante, que dirige videos sin prejuicios y como si fueran películas de las que veíamos de pequeños. Yo creo que está influido por el cine de aventuras tipo Goonies, E.T., Cazafantasmas... Cine fantástico de los 80, es su estética y nos encanta participar en sus historias. A nuestros hijos les encantan.

Pero ya que estamos, por destruir que no falte, y no estaría mal un proyectil dirigido que pasara por la calle Génova y la calle Ferraz, el Bundesbank, unos cuantos tribunales, el 80% de los medios de comunicación, un par de cadenas de supermercados, la redacción de alguna revista musical...

Con Náufragos habéis abierto fronteras. Han entrado de visita ukeleles, trompetas y otros 'ilegales'. Esto es símbolo de madurez, enriquecer el sonido, desensuciarlo. Estas cosas no siempre se planean, ¿pero seguirán teniendo asilo durante el próximo álbum?

No se planean en absoluto y suelen ser fruto de la casualidad: un regalo de un ukelele, un amigo trompetista, un sinte abandonado que se desempolva... No podíamos sonar eternamente a grupo de guitarras atronadoras, tenemos derecho a divertirnos con la música, que para eso estamos, aunque haya talibanes que se enfaden de vernos quitar el pedal de distorsión. Lo que pasa es que ahora cuando utilizamos el ruido lo hacemos como recurso, no como base.

En el próximo álbum nos gustaría no repetir fórmulas que ya conocemos y dominamos. Queremos aprender e investigar, aunque nos equivoquemos. Luego lo mismo acabamos haciendo lo de siempre, pero nuestra actitud ahora mismo nos pide nuevos caminos.

¿Con el transcurrir de los años se pierde el miedo a decir ciertas cosas y a componer de un determinado modo, o Niños Mutantes ha hecho siempre lo que ha querido?

Siempre, siempre, siempre hemos hecho lo que nos ha dado la gana. Lo que ocurre es que con los años tienes las cosas más claras: tanto para la música como para las palabras. Y al haber vivido más hay cosas que contar, con los instrumentos o con las letras. Es difícil exponerse y perder miedo a llamar las cosas por su nombre, pero llega un momento en el que sabes que si no lo haces simplemente eres un traidor o un cobarde.

"Es difícil exponerse y perder miedo a llamar las cosas por su nombre, pero si no lo haces simplemente eres un traidor o un cobarde"

Náufragos fue vuestro octavo disco. Siempre me he preguntado qué criterios sigue una banda con tanta carretera a la hora de seleccionar el repertorio de una actuación. No debe ser sencillo.

Es un arte tan complejo como hacer una buena canción. O como cocinar, puedes tener ingredientes buenísimos, pero una mala mezcla destroza el guiso. Intentamos centrarnos siempre en lo que más nos gusta tocar en cada momento. Afortunadamente en los últimos tiempos coincidimos con el público y eso significa tocar sobre todo los dos últimos álbumes, pero no nos podemos olvidar nunca del pasado y de la gente que nos sigue desde el principio. Y de que un concierto es como un viaje, y no puede ser siempre a la misma velocidad, por la misma recta y el mismo paisaje. Nuestra tarea es darle curvas, distintas velocidades, zonas para divertirse y zonas para buscar la emoción. Es apasionante lo de encontrar un repertorio perfecto, y además es imposible, porque para cada persona del público habría un concierto perfecto diferente.

Llegado este punto, el punto que tenéis tantos seguidores humanos a vuestro lado, ¿los mutantes se humanizan o los humanos mutan?

La verdad que tener más seguidores hay veces que te deshumaniza, en el sentido de que te obliga a tener un contacto más superficial. Tampoco es que seamos Ricky Martin, pero es cierto que a veces da un poco de susto el ver a la gente enfervorizada y queriendo hacerse fotos con nosotros, que somos como ellos. La mutación es pasar de ser simples mortales a unos pequeños superhéroes para mucha gente que se ve reflejada en nuestras canciones. Lo que decía Kiko Veneno, superhéroes de barrio....

Decíais en Facebook que le dedicabais "Te favorece estar callado" a Mariano Rajoy. ¿Qué otras canciones, de cosecha propia o ajena, dedicaríais (a quien fuese)?

Esa canción es que ha sido dedicada muchas veces. Andrea Fabra, Esperanza Aguirre, Carmen Chacón, la Cospedal, Rosa Díez... Es la canción que siempre dedicamos en los conciertos. Igual que “No puedo más contigo“, que suele ir dedicada a esos mismos personajes. Tenemos muchas canciones dedicadas a nuestros hijos: “Daniela“, “Lovesong Miguelito“, “Mar y Cielo“, “Los segundos“... Muchas a las mujeres que nos han soportado y a las que hemos soportado... Y le dedicamos siempre en nuestros corazones el “Como yo te amo“ a los artistas que nos hacen felices: a Cohen, a Dylan, a Young, a Battiato, a Lennon, a Barret, a Kim Deal y Kim Gordon, a Fernando Alfaro, a Julio de la Rosa....

"Música, paisajes, películas, libros, sexo, charlas con amigos, juegos con los niños... son las cosas que te reconcilian con la vida"

Si no me equivoco, el año que viene cumplís veinte añazos. ¿Tenéis pensado celebrarlo de alguna manera especial?

¿El año que viene? ¿Ya? Ni se nos había ocurrido... Ojalá podamos celebrarlo con un discazo que siga superando a los anteriores, que es nuestra forma de celebrar siempre que seguimos en esto por una razón, que es seguir haciendo canciones que cada vez nos gusten más a nosotros y a la gente.

Vosotros plantáis árboles en la Alpujarra para equilibrar el ecosistema. En un universo paralelo se reducen las ayudas a la investigación científica, al desarrollo educativo y a la creación artísitica. Luego nos damos cuenta de que no tenemos bosque, pero es que sin plantar semillas...

Sin plantar semillas esto acaba siendo un desierto con cuatro matorrales que aguantan sequía y tempestad, pero todo lo demás muere... Se están cometiendo errores históricos, parece que la única forma de colocar a este país en el mundo, una vez muerto el cemento, es bajando salarios y dejando la mano de obra más barata del mundo occidental compitiendo con el Sudeste asiático. ¿No sería mejor fijarse en los nórdicos, en investigar, en fomentar la cultura y en crear riqueza con eso en vez de convirtiéndonos en esclavos sin cualificar?

Y para acabar, una fácil: lleváis un ritmo gira-composición vertiginoso, ¿no hay mundo más allá de Niños Mutantes para los mutantes?

Hay tanto mundo fuera (trabajos, familias, supervivencia, problemas...) y nos da tanto vértigo que nos refugiamos en Niños Mutantes para vivir, es nuestra gasolina, por eso no nos importa trabajar mucho en la música. Es nuestra droga y somos muy viciosos, nos gusta ponernos hasta el culo de música.

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