"DALÍ ES INMORTAL Y NO MORIRÁ"

JUAN ANTONIO NAVARRO | 02 DE MAYO DE 2013 | EXPOSICIONES

La tentación de San Antonio, 1943. Salvador Dalí. / MUSÉES ROYAUX DES BEAUX ARTS BELGIQUE. BRUXELLES.


















Fue una de tantas autoreferencias cargadas de narcicismo que Salvador Dalí pronunció en vida. Porque sí, fue un hombre ególatra y presumido al que George Orwell calificó de 'irritante ser humano', pero por suerte tenía razón: su genuino talento y su inconmensurable creatividad conviertieron su obra en un universo imperecedero merecedor de una perpetua revisión. Desde el 27 de abril y hasta el 2 de septiembre, y tras atraer a más de 800.000 visitantes en el Centre Pompidou de París, la exposición "Dalí. Todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas", enésima evocación del  pintor de sueños, descansa en el Museo Reina Sofía.

Compuesta por alrededor de doscientas obras, treinta de ellas inéditas en España como "Bañistas" (1928, The Salvador Dalí Museum, Florida), "Alucinación: seis imágenes de Lenin sobre un piano" (1931, Centre Pompidou, París), "El Ángelus de Gala (1935, MoMA, Nueva York),  o "Niño geopolítico contemplando el nacimiento del hombre nuevo (1943, The Salvador Dalí Museum, Florida), y de elementos extrapictóricos como proyecciones fílmicas, fotografías, revistas o material documental, la exposición pretende ir más allá del artista surrealista y onírico, aunque haciendo incapié en ello, para ofrecer una panorámica global de la vida, obra, influencias y relaciones del artista catalán, de ese artista del futuro que se resiste a ser comprendido en su totalidad.

Para facilitar el recorrido, la colección está repartida en diferentes salas según el momento y sus particularidades en la vida de Dalí. Desde las primeras obras marcadas por su infancia, su familia y los paisajes de Cadaqués hasta la fascinación por la ciencia y la tecnología de sus últimos años, pasando por su estancia en la Residencia de Estudiantes de Madrid junto a Luis Buñuel -con quien trabajó en El perro andaluz (1929)- y Federico García Lorca -con quien mantuvo una intensa e íntima relación platónica-, su etapa nuclear dominada por el método paranoico-crítico que revolucionó el surrealismo expandiendo los límites de la mente y de la realidad y que legó entre otros grandes cuadros "La persistencia de la memoria", su visión de la Guerra Civil en obras como "Premonición de la Guerra Civil" o "El rostro de la guerra", y su perspectiva de los Estados Unidos tras ochos años de estancia.

"Dalí. Todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas" estará en el Museo Reina Sofía hasta el 2 de septiembre, los lunes, miércoles, jueves y sábados de diez de la mañana a nueve de la noche, los viernes con horario ampliado hasta las once de la noche y los domingos con horario reducido hasta las siete. Una exposición que pretende convertirse en la muestra del año en nuestro país, y cuyo propósito describe así el director del museo, el historiador Manuel Borja-Villel: "La intención es volver al Dalí esencial y fundamental para el arte del siglo XX, con esa visión absolutamente material y anti idealista de su obra, su rechazo de la totalidad y apuesta por la fragmentación, así como con su apuesta por la teatralidad, y su interés por la ciencia como manera de superar la visión romántica del arte."

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