GABRIELLE APLIN VERSIÓN 45'

JUAN ANTONIO NAVARRO | 24 DE JUNIO DE 2013 | CRÓNICA

Gabrielle Aplin en la sala El Sol de Madrid. / CLAUDIA CABRERA.
















El pasado jueves tuvo lugar en la sala El Sol el showcase de la cantautora británica Gabrielle Aplin, dentro de la programación paralela del Día de la Música, que ofreció a sus abonados la oportunidad de participar en el sorteo de las entradas para la actuación. Se sobreentiende, por tanto, que no todos los presentes aquella noche en la sala eran adeptos a la causa de esta jovencísima artista, pero que a ninguno le faltaba curiosidad por ver de cerca a la que es considerada por la BBC la artista de mayor proyección nacional. Es la misma razón que nos motivó a nosotros a asistir. Queríamos conocer, y juzgar, al nuevo fenómeno pop de las Islas Británicas.

Sobre las once y cuarto de la noche subió Gabrielle Aplin los dos escalones que separan el escenario de El Sol del resto de la sala. Lo hacía acompañada de una banda que, entre bromas y broma, utilizaría para levantar unas bajas temperaturas propiciadas por un repertorio nostálgico. Porque Gabrielle Aplin, a sus veinte años, es mucho más que un fenómeno de Youtube, donde se hizo famosa gracias a versiones de Paramore, Katy Perry, Coldplay o Frankie Goes to Hollywood ("The Power of Love, su versión más aclamada). Es una compositora de pop delicado, inspirador, con toques folk, muy a la moda; y una cantante de voz preciosa que sabe expresar lo que siente. Pero sus tres EP's previos y su álbum debut, English Rain (Parlophone, 2013), recorren las inquietudes sentimentales propias de una joven de su edad. Y el amor, a estas edades, es más nostálgico que nunca.

Lo sorprendente de Gabrielle Aplin, y esta sensación debe ser objetiva y universal, es el contraste que emana entre la fragilidad de su juventud, arrolladora pero frágil, maximizada por su destacada belleza física, adornada por una estética hipster heredera de unos padres hippies; y su seguridad en el escenario. No es la manera en la que canta, ni las bromas, ni su atrevimiento con el español. Es esa actitud de saberse en el hogar esté en el escenario que esté que órbita alrededor de ella. Se siente cómoda con el éxito, y lo aprovecha.

No duró mucho. Apenas cuarenta y cinco minutos después del comienzo desaparecía del escenario. Era, al fin y al cabo, un showcase, y no un concierto. Tuvo tiempo, eso sí, para presentar el grueso de su primer álbum. Siete canciones que disfrutó una sala El Sol más lleno de lo que la había visto hasta esa noche. "The Power Of Love", "Keep Walking", "Salvation", "How Do You Feel Today?", "Home", "Please Don't Say You Love Me" y "Panic Word" fueron suficiente para probar y aprobar a esta jovenzuela de mirada cautivadora y tierna voz que avanza firme la senda del pop. Sin la más absoluta duda, volveremos a verla.

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