TANTO O MÁS DE PABLO

SARA SARDLAY | 04 DE JUNIO DE 2013 | CRÓNICA

Pablo Alborán en el concierto de Valladolid. / SARA SARDLAY.















En plena capital vallisoletana, estrenando sus 24 mayos, no defrauda a un público entregado y diverso. Los espectadores deambulan en fila, siguiendo el ritmo de un singular Paso, en esta ciudad de Pasión. Poco a poco se llena el auditorio del polideportivo Pisuerga, que cuelga el cartel de completo.

Caras de todo tipo y edad, son reflejo de lo mucho que gusta Pablo. Es más que música, desprende pinceladas que a todos convencen, poesía, romanticismo, la guapura de los veintitantos, una buena sombra y un arte que delatan su andalucismo.

Tenemos la sensación de estar asistiendo a un concierto de un artista en crecimiento, al que todavía le espera una gran progresión exponencial y duradera. Que Pablo Alborán es el fenómeno musical del momento, no es nada novedoso. Vende más discos y llena más conciertos que nadie en España, actualmente. Algo que choca en esta época de vacas flacas, en las que, por causas más bien económicas y poco románticas, muchos artistas han regresado al formato acústico de concierto en pequeñas salas. Se vuelven las tornas, el malagueño posee cualidades, voz, soltura, empatía y repertorio para ese contacto íntimo con el público y sin embargo, su gira Tanto 2013, se presenta en un gran escenario, con reminiscencias de fenómeno fan. Nada de esto restó una brizna de talento al cantante, que brilló especialmente en aquellas canciones interpretadas a pie de taburete, con la sola compañía de la guitarra y su voz.

El concierto se prolongó durante casi dos horas, en las que hubo Pablo para todos los gustos. Interpretó temas de sus dos álbumes. Sin fallos, dotando a cada melodía de su propio carácter. Sin rasgos de artificio, quizá es la naturalidad uno de sus máximos valores. Frescura en transición, deseamos que la vocación comercial de la empresa musical no mude a este artista.

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