EL FENÓMENO LITERARIO DE ESTE VERANO

NATALIA CANO | 29 DE JULIO DE 2013 | LIBROS

El despertar de la señorita Prim. / PLANETA.




















Atraída por un sugestivo anuncio en un periódico, la señorita Prim, una mujer independiente, exquisita e “intensamente titulada”, llega a San Ireneo de Arnois, un encantador pueblecito donde nada resulta ser lo que parece. Pese a que en un principio el sorprendente estilo de vida que impera en el lugar despierta el asombro, la perplejidad e incluso el desdén de la recién llegada, poco a poco sus peculiares y nada convencionales habitantes pondrán a prueba su visión del mundo, sus ideas y temores más íntimos y sus más profundas convicciones.

“En cierto sentido siempre me he considerado a mí misma una mujer moderna; una mujer libre, independiente, llena de títulos académicos. Pero tengo que reconocer que, al mismo tiempo, cargo siempre con una pesada sensación de nostalgia sobre los hombros, con un deseo de parar el paso del tiempo, de recuperar cosas perdidas. Con la conciencia de que todo, absolutamente todo, es parte de un sendero que no tiene vuelta atrás”.

A pesar de tener varias titulaciones poco convencionales, Prudencia Prim responde a un anuncio en el que se solicita a una persona que no tenga formación universitaria para trabajar de bibliotecaria en un pequeño pueblo: San Ireneo de Arnois. La señorita Prim lleva una vida oscura y anodina. Una existencia monótona marcada por las largas jornadas de oficina. Exquisita y delicada, siempre ha sentido el anhelo de huir del estruendo del mundo moderno. Y al leer el anuncio tiene el convencimiento de estar ante la oportunidad con la que toda su vida ha soñado.

Cuando la señorita Prim llega a San Ireneo de Arnois, las cosas no resultan tan idílicas como había imaginado. Su nuevo jefe es un hombre misterioso que vive en una destartalada casona en la que educa a cuatro sobrinos huérfanos y a un puñado de niños del pueblo. Sus métodos representan para la bibliotecaria todo lo que no debe ser un maestro. Para la señorita Prim, que siempre se ha considerado una mujer tolerante, la delicadeza es la fuerza que mueve el universo. Su jefe, sin embargo, llama “bestias ignorantes” a los pequeños, les plantea retos intelectuales demasiado complejos para su edad, les enseña lenguas clásicas, les habla de caballeros y torneos medievales, les obliga a caminar varios kilómetros hasta una antigua abadía para escuchar misa en latín todos los días antes de desayunar,…

Semanas después de su llegada, la bibliotecaria continúa tan desconcertada como el primer día. Su jefe, al que bautiza como “el hombre del sillón”, es amable y cortés, pero también es dominante, da órdenes sin sentido y hace preguntas cuyo último significado no acierta a desentrañar. La señorita Prim sospecha que se burla de ella o, aún peor, que la estudia como un naturalista observa un insecto sin clasificar. La bibliotecaria ama la pulcritud, ama la belleza y, porque las ama, le molesta ver la oxidada verja del jardín, le entristecen los muebles sin restaurar, le indigna encontrar incunables manchados de mantequilla en el invernadero, le irrita el extraño método educativo de un hombre que pone al alcance de cuatro niños pequeños los grandes tesoros de su valiosa biblioteca.

© 2013 äll magazine spain . All rights reserved.
Designed by SpicyTricks