LOS HYDES DE JAVIER GALLEGO

JUAN ANTONIO NAVARRO | 02 DE JULIO DE 2013 | ENTREVISTA

Javier Gallego Crudo. / ARREBATO LIBROS.















Javier Gallego es director de Carne Cruda, programa de radio alineado, dice él propio periodista, con la batalla del ciudadano contra la injusticia social. El pasado año tuvo que hacer las maletas y llevarse a Mr. Hyde a la Cadena Ser tras la cancelación del programa por parte de Radio 3. Nuevo laboratorio, pero idéntica actitud: colmillos, dentelladas, vísceras. ¿Pero qué ocurre cuando Mr. Hyde vuelve a casa y el Doctor Jekyll no aparece por ningún sitio? ¿Cuándo los colmillos, las dentelladas y las vísceras de Carne Cruda se trasladan a los versos de un poema en la soledad del hogar? Pues que el Doctor Jekyll huye, todavía más si cabe, y Mr. Hyde da vida a la Abolición de la pena de muerte. Son las consecuencias de los hydes de Javier Gallego, un tipo poco amigo de los rodeos que llama a las cosas por su nombre. Adelante.

"La defensa de la justicia social y los derechos humanos no es de izquierdas, es universal"

Desde el título, Abolición de la pena de muerte, y pasando por el nombre de la gran mayoría de poemas ("Cortejo fúnebre", "Morir es inhumano", "Depósito de cadáveres", etc), la muerte está muy presente en toda la obra. La muerte real y la muerte metafórica. ¿Cuál te roba más horas de sueño?

La metafórica porque está más presente. El miedo a la muerte real lo tenemos todos. De vez en cuando te viene el pensamiento de angustia por la idea de que todo puede acabar en cualquier momento.

Pero los hay más Woody Allen que otros.

Claro. Pero no soy yo especialmente hipocondríaco. No padezco una constante angustia por la posibilidad de desaparecer. Hablo más de las muertes metafóricas; la muerte de esas cosas que crees que son eternas y que de repente no lo son. Esas sí me causan más preocupación, más desazón. Los sentimientos se nos van muriendo por el camino.

"La sensación de estar tirado en mitad de la vida". Tomo este verso como ejemplo de la publicación del dolor propio. ¿Qué lleva a alguien a hacer público su dolor? ¿Interés económico, vanidad o espíritu humanista?

[Ríe]. Publicar poesía y tener interés económico no son compatibles; no es una actividad demasiado rentable. Todo el que publica algo realiza un acto de vanidad que sería estúpido negar.  Pero cuando escribes un dolor tan íntimo no lo haces tanto pensando en el lector. La escritura es fruto de una necesidad terapéutica. Das el paso de publicar por la vanidad de la que hablábamos pero también por un deseo de compartir que forma parte del ser humano. Compartir sentimientos y reflexiones. Si todos nos quedásemos con ello dentro no existiría un patrimonio de la humanidad; patrimonio de mi comunidad en mi caso.

"No somos una sociedad lo suficientemente activa ni suficientemente educada democráticamente"

Reitero lo del dolor. Eres un personaje público. Este poemario es un desnudo muy consciente.

No creo que mucha gente vaya a leer el libro. La poesía no se lee demasiado. Pero también es verdad que yo empecé a escribir este libro antes de tener una cierta relevancia radiofónica. Cuando pensaba en publicarlo tenía cierto pudor, porque la gente me conocía por mi trabajo periodístico y de repente iba a destapar esta otra faceta de mí que es completamente distinta. Pero necesitaba cumplir esa vocación literaria; poder decir que publiqué al menos un libro. Esto era más importante que pensar en el qué dirán.

Decías que tu faceta literaria es completamente distinta a la periodística y es absolutamente cierto. No hay temática social o política. Todo es personal y emocional. Hay una brecha. Sales de casa y te transformas.

[Ríe]. Mr. Hyde y Doctor Jekyll, ¿no? Hyde es quién sale a la calle y Jekyll quién permanece en casa. O al revés. No lo sé. Hay dos Mr. Hydes distintos. Mr. Hyde uno y Mr. Hyde dos. Doctor Jekyll ha quedado sepultado. Hay dos explicaciones. La primera es, como te decía antes, que el origen del libro se remonta a antes de mi trabajo más relacionado con la crisis. Y la segunda que cuando escribo poesía miro más hacia dentro que hacia fuera, a la inversa de lo que hago en el periodismo. He empezado ahora a probar a escribir poemas de carácter sociopolítico pero me cuesta. Es un terreno complicado porque la poesía social a veces pierde fuerza y se queda en el panfleto político. Pero hay grandísimos poetas sociales. Hace poco entrevisté a Antonio Orihuela, un poeta anarquista, que tiene mucha potencia política. O Jorge Riechman, que también lo hace muy bien. O Ricardo Moreno Mira, que no es muy conocido pero que a mí me encanta. Es autor de Carrefour es el Anticristo y no es exactamente político pero sí social, hablando constantemente del apocalipsis. Consigue transmitir la desazón que provocaría que los cuatro jinetes del apocalipsis aparecieran en el Carrefour. A mí me cuesta pero estoy en ello. Este es el que salió de dentro, el que necesitaba soltar. El título me vino hacia el principio.

Y marcó la línea de todo el libro.

Claro, y la estética de los poemas. Todo lo relacionado con lo mortuorio, lo fúnebre, pero jugando con los dobles e incluso triples sentidos. "Cortejo fúnebre" es un poema muy sexual, que está dirigido a la muerte pero también a una mujer negra. "Depósito de cadáveres" es un poema sobre la escritura de poemas, a través del cuál vas quitándote dolores.

"Cuando los periódicos los controla el poder financiero las presiones matan el periodismo"

¿El poema "Homicidio frustrado" fue un punto de inflexión?

Ese poema no estaba en la primera escritura del libro. Solo tenía cuatro o cinco versos escritos en mayúsculas, porque me vino visualmente así, gritado. Lo he retomado y terminado ahora. El libro ha cambiado bastante de la primera edición a lo que finalmente ha terminado siendo, porque cuando ves que se acerca el momento de la imprenta te entra el Woody Allen con todas sus fuerzas y empiezas a cambiar muchas cosas. "¡Esto no se puede publicar así!" Y me pasé dos meses puliendo y retocando intensamente.

"Vivo, luego estoy en peligro de muerte". Si invertimos este verso: "Estoy en peligro de muerte porque estoy vivo". Hay algo de alegría. La idea de la muerte revaloriza la vida.

Claro. Como te decía antes, no estoy pensando constantemente en la muerte como Woody Allen, haciéndome vivir la vida intensamente. Pero sí, no afirmamos lo suficiente el hecho de estar vivos, el hecho de levantarnos cada día, seguir respirando, poder ver una buena película o echar un buen polvo. Es un privilegio. Y luego está la presencia de la muerte, que te obliga a apreciar lo que tienes y a vivir más arriesgadamente, desechando ciertos prejuicios y ciertos miedos, porque te cuenta que esto puede acabarse en cualquier momento. Personas de treinta años a los que les da un infarto o una embolia cerebral.

Pero nunca parece que pueda llegarte a ti.

Exacto. El problema que tenemos los jóvenes es que nos creemos inmortales. Tenemos tanta vida dentro que no pensamos que podamos morir.

"En España hay resistencia política a la transparencia porque muchos de los que forman parte de ella han estado metiendo la mano"

Creencia que, por otra parte, es genial. Esa inmortalidad nos regala momentos increíbles.

Efectivamente. Tampoco tendría sentido que desde que el hombre nace estuviese preocupado por la muerte. Pero de vez en cuando merece la pena recordarlo para apreciar la vida.

¿Piensa más en la muerte el hombre feliz o el infeliz?

La persona feliz vive despreocupadamente y piensa menos en ello que la persona infeliz. No se trata de verte metido en un féretro; más bien es ese sentimiento de abatimiento, esa sensación de estar tan destruido que te sientes más cerca de la muerte que de la vida, más cercano a quienes no sienten que a quienes viven. La felicidad, de todas formas, es un sentimiento más transitorio.

Creo que la felicidad está mal entendida, y precisamente ello contribuye a la infelicidad. Ese concepto de la felicidad como euforia constante, en lugar de como paz e identificación con uno mismo independientemente de los problemas que orbitan alrededor, hace creer a la gente que no es feliz y provoca frustración.

Totalmente de acuerdo. La felicidad no es un musical; no es ir saltando por la calle y besando los árboles. La felicidad es un sentimiento permanente de alegría por el hecho de estar donde se quiere estar y sobre todo por el hecho de estar a gusto con uno mismo. Se nos ha vendido una idea de la felicidad estática e hiperbólica con la que la gente no se identifica. Lo mismo ocurre con la idea del amor. Y no. La felicidad es algo más cotidiano; estar donde se quiere estar y sujeto a cambios y sorpresas. Aún así, y volviendo a la pregunta de antes, creo que el estado de alegría es menos reflexivo y más evasivo que el estado de pesimismo, que va ligado a la lucidez. Cioran, a quien cito en el libro, hablaba de la enfermedad física como ejemplo de fiebre lúcida, de iluminación, y lo trasladaba a la enfermedad psicológica como pensamiento filosófico, una fiebre que te atosiga y que es muy lúcida, gracias a la cual ves la luz pero también lo más profundo de la oscuridad. Pero creo que está bien. Es una obviedad pero es cierto: el hombre tiene sus dos polos y uno le lleva a valorar el otro. Es lo que hay.

"Todo el que publica algo realiza un acto de vanidad que sería estúpido negar"

Pulir, retocar, escribir poemas, contar cuentos, tocar la batería, ejercer el periodismo... Mi generación, la del 90, somos una generación periodística con la misma vocación inherente al periodista de interesarse por todo pero alentado por los profesores desde el primer minuto a la especialización.

Si piensas en la empleabilidad, que es algo que no podemos olvidar en unos tiempos en los que se han despedido a más de ocho mil periodistas y se han cerrado decenas de medios, es lógico ese mensaje del profesor de "especialízate, hazte diferente".

¿Pero debe ser el periodista un especialista en una materia o simplemente un buen comunicador? Esa es la pregunta.

Al final todos los periodistas nos acabamos especializando por el hecho de trabajar en una sección.

Pero eso no implica que te desembaraces del resto.

Claro que no. Sería un error del profesor y de la universidad no impulsar a los estudiantes a tener una formación lo más amplia posible. El periodista era precisamente ese humanista que tenía una visión conjunta de la sociedad y era capaz de contextualizar la información. Pero la profesión te acaba especializando inevitablemente. Tú acabarás hablando de música o de internacional o de lo que sea. No te dan el título de periodista científico, pero acaba sucediendo, porque además la información se está compartimentando cada vez más. El periodista renacentista no existe...

"Cuando escribo poesía miro más hacia dentro que hacia fuera, a la inversa de lo que hago en el periodismo"

Pero...

Entiendo lo que dices y estoy completamente de acuerdo con ello. Cuanta más amplia sea tu formación y cuantos más intereses tengas mejor, porque hará más rico tu discurso, relacionando unas historias con otras. La especialización está bien; el error de la especialización es cuando provoca el autismo. En el periodismo político la burbuja es evidente. El periodista escribe para el político y el político realiza declaraciones para el periodista. Por esta razón la gente tiene esa sensación de lejanía respecto a determinados medios de comunicación.

Hay quien cree que la eliminación de Carne Cruda de la parrilla de Radio 3 es pertinente; que se trata de un programa ideológicamente situado que no tiene lugar en la radio pública. ¿Qué opinas?

¿Por ser ideológicamente de izquierdas? Es que la defensa de la justicia social y los derechos humanos no es de izquierdas, es universal, propia de la Declaración de los Derechos Humanos, firmada por la izquierda y por la derecha. Sí, el programa se alía con el ciudadano contra el poder político, financiero y empresarial, pero eso no debería ser de izquierdas, aunque la izquierda lo haya asumido como suyo. Quizá es la derecha la que debería asumir que cree en la injusticia social, en la desigualdad social, en la represión, en la democracia no participativa... Carne Cruda defiende al ciudadano. ¿Que hay más gente de de izquierdas defendiendo esa postura? Pues sí, pero eso no quiere decir que el programa sea de izquierdas. Carne Cruda está con la defensa del más débil.

Pero el débil es mayoría y la mayoría es de izquierdas.

Que la mayoría es de izquierdas no sé si es cierto. Hay muchos débiles que votan a la derecha. Las causas son muchas y sería demasiado largo de explicar, pero entre otras cosas, las izquierdas han decepcionado mucho cuando han alcanzado el poder. Sus votantes no se han sentido defendidos, aunque es cierto que a la socialdemocracia de Europa le debemos gran parte de los derechos que tenemos hoy en día. Volviendo al tema, creo que Carne Cruda debería estar en la radio pública, más que en una radio privada si me apuras, que en última instancia está financiada por anunciantes que son las empresas y bancos a los que nos dirigimos nosotros con espíritu crítico.

"La presencia de la muerte, te obliga a apreciar lo que tienes y a vivir más arriesgadamente, desechando ciertos prejuicios y ciertos miedos"

¿Habéis sufrido censura en la SER?

La verdad es que nos dejan bastante libres. A la vista está, que muchos amigos me llaman y me dicen "tío, decís unas cosas por las que os van a echar". Hay que tener mano izquierda, porque aunque yo no me vaya a medrar, del programa vive mucha otra gente.

Pero debe ser difícil tener en cuenta esto y al mismo tiempo no perder la esencia del programa.

Todos los periodistas que pretendan ser críticos se enfrentan a esta dualidad. Las empresas periodísticas, y este es el principal problema, han crecido de manera gigantesca hasta tal punto que los grandes inversores son ahora las grandes empresas y los grandes bancos, y cuando los periódicos los controla el poder financiero las presiones matan el periodismo.

Realmente es una aberración.

Sí, es kafkiano y va contra la esencia del periodismo.

"La felicidad es un sentimiento permanente de alegría por el hecho de estar donde se quiere estar y sobre todo por el hecho de estar a gusto con uno mismo"

Y explica el por qué de tanto descrédito del periodismo entre la ciudadanía.

Sí, claro. Esta es una de las críticas que le hacen a eldiario.es, donde escribo artículos, que empresas como Bankia se publiciten en él. Pero mientras Bankia no influya en la línea editorial no existe problema, porque lo único que está buscando el banco es lavar su imagen asociándose a los medios más honestos.

Pero es compresible el escepticismo del lector.

No, porque eldiario.es incluye un anuncio de Bankia pero en portada publica un informe mediante el cual califica de timador al propio banco. Yo mismo he publicado un artículo sobre Bankia titulado "La banda criminal" o algo así justo al lado de su anuncio. Todos los días se publican en el diario noticias negativas sobre Bankia. Yo preferiría que no hubiese publicidad de Bankia en eldiario.es, pero entiendo que es un medio pequeño con pocos ingresos que lo necesita.

Claro, porque no todo se resume en la influencia del anunciante sobre el medio, también importa el choque ideológico. Ayer leía el ejemplar de junio de Yorokobu, una revista fantástica que me encanta, de carácter alternativo, que da voz a propuestas económicas y sociales marginales, humildes o simplemente diferentes, y me impactó ver un anuncio de Coca Cola. Rompe la línea del medio, pero evidentemente no conozco la necesidad de la revista de dar espacio a este tipo de empresas para subsistir.

Tienes parte de razón. Yo tampoco conozco las cuentas de eldiario.es, y sé que todos preferiríamos que no hubiese determinados anuncios, pero tal vez sea necesario. Es lo que te decía antes: se necesita mano izquierda para sobrellevar esa dualidad. El mundo puro es ideal. La realidad es más complicada. A veces tienes, no que transigir, pero sí saber rodear ciertos obstáculos.

"La poesía social a veces pierde fuerza y se queda en el panfleto político"

Hablando de eldiario, tus artículos allí son muy aguerridos, incitando al groove. ¿Te dejas llevar por la rabia y la indignación?

La verdad es que hay días que los escribo con muy mala ostia. Últimamente me están costando un poco más, porque llega un punto en que te preguntas: ¿Por qué no pasa nada?

Esto nos lleva a otra pregunta. Has escrito artículos que contienen frases como "No nos toman por tontos, nos toman por inofensivos" o "Rajoy morirá en la cama". ¿Te desespera tanta pasividad?

Sería egocéntrico haber pensado que mis artículos fuesen a agitar nada. Pero si más medios comienzan a desvelar ciertas realidades, tiene que haber una reacción. La ha habido, porque es extraño el día en que algún sector de la sociedad no se levante y se manifieste, incluso los más favorecidos como los médicos o los jueces, algo que no había ocurrido nunca. Pero no ha habido un estallido social. ¿Por qué? Por la frustración que provoca que un gobierno tan lamentable, traicionero, clasista, deplorable y retrogrado siga adelante pese a todo. No somos una sociedad lo suficientemente activa ni suficientemente educada democráticamente. Sin embargo está dándose un cambio. Antes al ochenta por ciento de la población, aproximadamente, no le interesaba la política. Hoy la cifra se ha reducido al cincuenta por ciento. El mejor ejemplo es que en televisión, en cadenas como Telecinco, un sábado en horario de máxima audiencia, emitan un programa de debate político y no de debate de cotilleo. Algo está cambiando. Se está despertando pero lentamente, y mientras algunos sentimos que estamos gritando en el desierto. Pero bueno, trato de reflejar lo que le preocupa a la gente y ofrecer una visión nueva, como en una tesis a pequeña escala; y lo hago con cierta crudeza, que en algunas ocasiones me ha costado alguna bronca e incluso mi puesto de trabajo.

La cuestión más importante es si ese interés por la política y esa implicación social de ese nuevo treinta por ciento se mantendrá cuando todo vuelva a ir bien, si vuelve a ir bien. Porque ha crecido un sentimiento de comunidad muy sano.

Lo único sano de esta enfermedad. Es muy positivo. Yo no sé qué va a pasar, pero creo que deberíamos aprovechar este momento para crear las bases de un tejido social que no se diluya cuando vuelva el bienestar. Es inevitable, como hablábamos antes de la felicidad, que cuando todo vaya bien estés más relajado. Pero si la democracia consigue estar mejor diseñada para que haya mayor participación, todo irá mejor. Poder decir: se nos cayó encima el chiringuito de la bonanza económicamente, pero lo hemos reconstruido mejor. Porque hay muchas cosas que se han construido mal, como el sistema parlamentario de partidos, que está esclerótico, o el índice de transparencia, que es intolerable. En España hay resistencia política a la transparencia porque muchos de los que forman parte de ella han estado metiendo la mano. Vivimos en un país en el que hasta trescientos imputados están en listas electorales. Es una cosa escandalosa.

"El problema que tenemos los jóvenes es que nos creemos inmortales. Tenemos tanta vida dentro que no pensamos que podamos morir"

Y la ciudadanía es muy tolerante con ello.

Muy tolerante. En España ha habido siempre una cultura de la picaresca; defraudar a Hacienda es motivo de orgullo. En el resto de países es un motivo de vergüenza. En definitiva, tenemos que aprovechar este momento para crear una democracia mejor, que pasa por cambiar un sistema mal hecho, y como decía ahora acerca de la picaresca, por cambiar de mentalidad.

Estoy pensando en países del centro y el norte de Europa que se toman como referencias de salud democrática y viene a mi cabeza un artículo acerca de la Revolución Silenciosa de Islandia y de cómo se ha mitificado.

En Islandia han caído dos gobiernos y se han negado a pagar la deuda ilegítima, lo que les ha permitido salir de la crisis. Sí, ahora están votando de nuevo a los conservadores que les llevaron hasta ahí porque no les ha funcionado la otra opción, pero eso es la democracia. Y son el mismo partido pero no los mismos individuos. Y una cosa te digo: si aquí hay elecciones muy probablemente gane el PP. La única opción alternativa es que se produzca una fusión de izquierdas. Que el PSOE reconozca que está en caída libre y que necesita a Izquierda Unida. Sino un frente común, que vayan hablando de pactos. Pero ninguno de los dos está sabiendo reaccionar a esta crisis, especialmente el PSOE. Izquierda Unida ha sabido llevar un discurso que recoge la visión de la mayoría de ciudadanos, pero tiene una vejez interna estructural que le impide moverse con fuerza, como un líder falto de modernidad y carisma. De todas formas, en cuatro años pueden pasar muchas cosas, incluso que el PSOE remonte. Lo que sí creo es que a la izquierda le falta reacción, ser conscientes de que es el momento para que su discurso cale. Me gustaría que las izquierdas fuesen más alternativas.

Para no acabar con política: tocas la batería en una banda de 'brutal jazz' llamada Forastero. ¿Es un proyecto serio o amateur?

De amateur nada cabrón [Ríe]. Ahí está Abraham Boba, que ahora está como cantante de León Benavente y que es el teclista de Nacho Vegas. El resto al mismo nivel. Yo soy el único que solo me dedico a este grupo porque no tengo tiempo. Sí, es un grupo serio. Pero la música ahora mismo es un páramo. Hay que estar en muchos grupos para vivir de esto. Forastero puede funcionar en directo porque es muy potente. Es bastante rockero, con toques jazzísticos y bastante bestia. Es complicado, aunque no progresivo. Divertido de tocar y potente. Un pequeño supergrupo, porque está formado por gente muy pro que vienen de diferentes proyectos. Sobre la música y el desastre que es podríamos hacer una entrevista entera otro día.

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