EL UNIVERSO PARA JUAN CARLOS ORTEGA

JUAN ANTONIO NAVARRO | 21 DE AGOSTO DE 2013 | ENTREVISTAS

Juan Carlos Ortega. / PEP ETXABURU.
















A el universo, un tipo poco ególatra, no le importa demasiado cómo ocurre todo lo que ocurre dentro de sus hipotéticas paredes. Al gobierno, un señor sin talento, no le importa demasiado cómo ocurre todo lo que ocurre dentro del universo. A parte de las personas que habitan este universo, damas y caballeros con otros quehaceres, no les importa demasiado cómo ocurre todo lo que ocurre dentro del universo. A los científicos, unos incomprendidos, les apasiona conocer cómo ocurre todo lo que ocurre dentro del universo, pero no siempre resultan ser del todo inteligibles. Por suerte, a Juan Carlos Ortega, un hombre que es hombre y muchas cosas más, le interesa demasiado cómo ocurre todo lo que ocurre dentro del universo como para no contártelo.

"Notar dentro el enigma es, en sí mismo, una fuente de placer"

En El universo para Ulises utilizas la enseñanza a tu hijo como hilo conductor de la narración. ¿Se esconde detrás una motivación real y didáctica hacia tu hijo o es tan solo una excusa?

El origen es una motivación real, basada en el deseo de que, cuando llegue el momento, mi hijo pueda disfrutar como yo lo he hecho de eso que podría llamarse “espíritu científico”, pero es cierto que una vez iniciado el proceso de redacción todo se convierte en una perfecta excusa. En realidad, el libro es tanto para Ulises como para ti.

Continuando con la forma, utilizas los saltos cronológicos para alcanzar las explicaciones. El lector rebota entre pasado, presente y futuro. Esta es una característica intrínseca de la ciencia. ¿Es un acto de lealtad hacia ella?

Pensé mucho sobre si ser fiel a la cronología o a la emoción. En cierto modo era una decisión importante, y opté por la segunda fidelidad. Si queremos saber cuales fueron los lazos que unen determinados descubrimientos, aquellos que tienen que ver con la sorpresa, hemos de ir forzosamente de un lado a otro, rebotando en el tiempo. Empezar con Newton, como yo lo he hecho, y luego ir hacia atrás, nos facilita algo fundamental: responder inicialmente a una pregunta básica –por qué no cae la luna- y luego preguntarnos qué diablos pensaron los que aún no tenían esa respuesta y lucharon para lograrla. Eso nos permite mirar a nuestros antepasados con cierto amor y valorar mucho más sus logros. Colombo, el gran detective de aquella mítica serie, empezaba siempre cada capítulo desconociendo quien era el criminal, pero los espectadores lo sabíamos. Eso nos llenaba de cierta emoción, y valorábamos enormemente los pasos que el detective daba en la dirección correcta. Lo admirábamos más, porque nosotros sabíamos la verdad, porque nos fue regalada, y él tenía que currárselo. Creo que mis saltos temporales facilitan la admiración hacia los científicos.

Conocemos el origen del universo una fracción después de su nacimiento, no en el instante preciso. ¿Ocurre lo mismo con el origen de tu pasión por la ciencia o eres capaz de situar el Big Bang?

En mi caso creo que puedo marcar perfectamente ese origen. Siendo yo pequeño, mi madre y yo quisimos ir a la playa. Veraneábamos en un pueblecito de la Costa Brava un poco interior, sin playa, y teníamos que ir en autobús. Recuerdo perfectamente la sensación de estupor inmensa que tuve cuando estábamos llegando al bus. Vi las casas, una cuesta larga, los árboles y tuve la extraña sensación de que todo era rematadamente extraño. Era muy raro que existieran las cosas: ese camino, el autobús que íbamos a tomar, mis zapatos, los de mi madre, mis manos, las piedras. ¿De dónde ha salido todo esto? En ese momento supe que quería saber, hasta donde pudiera, cosas sobre la realidad, la existencia y todas esos asuntos. Tiempo después, empecé a leer a Isaac Asimov, el gran escritor, en su faceta de divulgador científico, y me enamoré de la ciencia para siempre.

"Conocer alegra, saber genera felicidad, sumergirse en los misterios llena el pecho de alegría"

Los periodistas musicales, cinematográficas o literarios tenemos que lidiar con la etiqueta de músicos, cineastas y escritores frustrados. ¿Es un divulgador científico un científico frustrado?

En mi caso sí, claramente. Me habría encantado ser físico, y en ocasiones fantaseo con la posibilidad de serlo todavía. En cualquier caso, la mayoría de la gente me ve como un humorista, así que evito todos esos comentarios. Lo que sí me ocurre ahora es que leo comentarios tipo: “¿Pero Ortega no es humorista? Pues que haga humor y no se meta en temas científicos”. Ese tipo de afirmaciones simplistas, lo reconozco, me dan mucha rabia, porque dan a entender que el ser humano solo ha de ser una cosa. Es un determinismo cruel e injusto. Tú y yo y cualquiera que nos esté leyendo podemos ser muchas cosas.

¿Es la relación entre el actual Gobierno de España y la investigación científica tan tormentosa y repelente como la de la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad?

Probablemente sí. Pero hay algo que lo diferencia: la relatividad y la mecánica cuántica están condenadas a entenderse porque quieren hacerlo. Es solo cuestión de tiempo. Resulta inevitable, porque el universo funciona, aunque no sepamos cómo. El cosmos, sin que nosotros sepamos el modo, combina las leyes de lo muy grande con las de lo muy pequeño en un solo conjunto de leyes. Esas son las que estamos buscando. La mecánica cuántica y la relatividad, aunque no se entiendan, se aman. No sé yo si el gobierno ama la investigación científica.

Íntimamente relacionada: ¿prolifera el poder de las pseudociencias a causa de la escasa divulgación de la ciencia?

Absolutamente. Esa es la explicación real. El poco afecto hacia la ciencia, el poco entusiasmo que se ha puesto en divulgar la maravilla de la experimentación y el método científico, provoca que cientos de miles de personas caigan incautamente en afirmaciones pseudocientíficas. Para combatirlo hay que fomentar el conocimiento de el método de la ciencia. Y para fomentarlo solo hay un camino: demostrar que es espectacularmente bello, maravilloso y eficaz.

"Empecé a leer a Isaac Asimov, en su faceta de divulgador científico, y me enamoré de la ciencia para siempre"

Como expones en el libro, cuando la Royal Society descubrió que la luz es onda y Einstein que es partícula, o cuando los científicos afirman que antes del Big Bang no existía el tiempo porque fue creado junto con todo lo demás, la ciencia sepulta al sentido común. ¿Tiene límites nuestra capacidad de comprensión o es cuestión de tiempo, valga la repetición?

Esa es la pregunta fundamental. Tal vez la más importante que pueda formularse un científico o, en general, cualquiera que desee conocer eso que se ha convenido en llamar realidad. Creo que resultaría demasiado vanidoso creer que nuestro cerebro puede comprenderlo todo. Ya es motivo de arrobamiento y estupor el hecho de que podamos entender lo mucho que hemos comprendido hasta el momento. Einstein solía decir que lo más incomprensible del universo es que sea comprensible. Pero no sé cual es el límite de eso. Tal vez nuestro cerebro esté capacitado para sobrevivir, y no para conocer del todo. Sea lo que sea, ¿sabes qué? Que da igual. Lo importante no es comprenderlo todo, si no ir entendiendo algo y, sobre todo, lo fundamental es maravillarse ante el misterio.

"La física del siglo XX nos extraña únicamente porque habíamos cometido el inmenso pecado de dejar de extrañarnos." Esto puede ser cierto, ¿pero no es verdaderamente la ciencia moderna tremendamente más escalofriante e incomprensible?

Se nos dice que la ciencia del siglo XX es una afrenta al sentido común. La ciencia hasta el siglo XX era nítida, afilada, podíamos imaginar el universo que ella definía simplemente cerrando los ojos. Era una ciencia gráfica, si se me permite la tonta expresión. A partir del siglo XX el sentido común, se nos insiste, ya no puede hacerse cargo del universo que la ciencia describe. Pero el hecho de ver como “algo de sentido común” la ciencia anterior a Max Plank o a Einstein es, para mí, un error tremendo. ¿Newton describió un universo de sentido común? Masas que se atraen entre sí siguiendo una fórmula, que lo hacen a través del vacío, ¿es algo entendible por el sentido común? Creo que no. La mecánica cuántica nos sugiere un mundo en el que ciertas partículas pueden estar en dos lugares al mismo tiempo. ¿Sorprendente? Claro que sí, faltaría más. ¿Pero acaso no es ya sorprendente que una partícula solamente pueda ocupar un lugar? Todo es muy raro. El cambio de siglo supuso, desde mi punto de vista, solo un cambio de rareza.

¿Cómo puede uno interiorizar que el universo no está aquí para que podamos encerrarlo en nuestra cabeza sino que solo está y podría estar sin nosotros y seguir construyendo nuestras vidas como si nada?

No tenemos otro remedio. La perplejidad debe largarse a paseo para seguir levantándonos por la mañana para prepararnos cafés con leche y esas cosas cotidianas. No podríamos vivir en permanente estado de estupor porque nos paralizaríamos. Se nos han de olvidar los entresijos de la realidad para seguir viviendo tranquilamente en ella. ¡Qué le vamos a hacer! Pero es bueno echar un vistazo al estupor de manera continuada, siempre que podamos. Ayuda mucho a poner las cosas en su sitio.

"Lo importante no es comprenderlo todo, si no ir entendiendo algo y, sobre todo, lo fundamental es maravillarse ante el misterio"

En el fondo, -y he hecho un poco de trampa al dar ahora aquí la respuesta- y aunque suene manido, lo importante es el camino, en el caso de la ciencia hacia el descubrimiento. El libro parece la celebración de los misterios, más que la huella de desazón que provoca el no poder resolverlos todos. Pero en la soledad del hogar, ¿no sientes nunca esa desazón?

La siento continuamente, pero es una desazón positiva. Intento explicarme. Es cierto que el libro es una celebración del misterio y de los mecanismos inventados por el ser humano para descifrarlo. Pero la desazón al no poder resolverlos, como tú muy bien has descrito, no es algo que me invada. No es desazón, sino alegría. Me basta con notar el enigma, si se me permite la pedante expresión. Notar dentro el enigma es, en sí mismo, una fuente de placer.

Hay una idea brillante por obvia y maltratada que es que la inteligencia facilita la felicidad, en lugar de imposibilitarla como declara la gran mayoría. Nos obligan a elegir entre sentirnos inteligentes o felices.

Sí. Eso es algo que siempre me ha dado muchísima rabia: La afirmación sin pruebas de que la inteligencia conduce a la tristeza. Generalmente quienes dicen eso son personas que se consideran a sí mismas muy inteligentes y que creen que su tristeza (real o presunta) viste más que la “tonta” y “superficial” alegría. Pero obviamente es falso. Bertrand Russell solía decir que había conocido a muchos tontos tristes y a muchos listos alegres. Y, claro que sí, a muchos tontos alegres y muchos listos tristes. El índice de felicidad y el de inteligencia no están relacionados. Pero hay algo clarísimo: conocer alegra, saber genera felicidad, sumergirse en los misterios llena el pecho de alegría. Es algo constatado por cientos de miles de hombres de ciencia. Constatado en sí mismos.

Ejerces el humor absurdo, basado en lo improbable, que no en lo imposible. La ciencia actúa de la misma manera, sustentándose sobre lo probable o improbable, nunca sobre lo imposible (imposible en este universo, ya aprendí que los otros universos del cosmos podrían regirse por leyes físicas diferentes). ¿Comparten algo más?

No me había fijado, pero tienes toda la razón. Del mismo modo que en el humor que hago “todo es improbable”, pero posible, en el estudio del universo lo científicos se encuentran con algo similar. Rodear lo posible. Me encanta tu reflexión. Sobre si comparten algo más te diré que sí. El humor (no solo el mío) nace de la perplejidad. “La gente hace cosas raras que no entiendo” = Humor. “El universo hace cosas raras que no entiendo” = Ciencia.

"Me habría encantado ser físico, y en ocasiones fantaseo con la posibilidad de serlo todavía"

La última y más importante de las preguntas: ¿por qué son tan raros los disc jockeys?

Ostras, la verdad es que es una frase que me salió sin pensar en el libro. Buscaba un ejemplo de extrañeza en el comportamiento humano y me salió ese como podría haberme salido cualquier otro, por ejemplo, el de humorista.

© 2013 äll magazine spain . All rights reserved.
Designed by SpicyTricks