EL MAL SE DESVANECE EN EL PRADO

HÉCTOR LÓPEZ | 13 DE NOVIEMBRE DE 2013 | EXPOSICIONES
















EL MAL SE DESVANECE. EGUSQUIZA Y EL PARSIFAL DE WAGNER
HASTA EL 07 DE SEPTIEMBRE DE 2014

Con motivo de la celebración del segundo centenario del nacimiento Richard Wagner (1813-1883) El Museo del Prado presenta la exposición  El Mal se desvanece, una colección de obras prácticamente desconocidas del autor  cántabro Rogelio de Egusquiza (1845-1915), inspiradas por Parsifal, la última ópera del compositor alemán.

La exposición acerca al público un conjunto considerado como uno de  los más singulares y sorprendentes que ha dado el simbolismo español. Egusquiza, apasionado admirador del músico alemán, seleccionó precisamente estas palabras del libreto: “das Böse bannt” (El Mal se desvanece), para rotular con ellas el grabado del Santo Grial, que preside la muestra y que el propio artista escogió para que presidiera su capilla ardiente. Las pinturas expuestas, Kundry y Parsifal, han de considerarse como la culminación de la vinculación del artista con la estética de Wagner, y son, sin duda, las obras maestras absolutas del arte de Egusquiza, así como la más sofisticada representación de la iconografía wagneriana de todo el arte español.

Parsifal

La última creación operística de Wagner está inspirada en un poema medieval relacionado con la literatura artúrica y narra la historia del legendario caballero Perceval, cuya vida está destinada a custodiar el Santo Grial.

Fue precisamente en España –país en el que está ambientada la obra- dónde se estrenó legalmente por primera vez fuera de Bayreuth, en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona, el 31 de diciembre de 1913. España era uno de los lugares fuera de Alemania donde Wagner tuvo más fervorosos adeptos. El propio Egusquiza es junto a otros importantes personajes culturales del momento miembro de la llamada Asociación Wagneriana de Madrid.

Egusquiza, que estudió obsesivamente  en dibujos, grabados y lienzos a los protagonistas de Parfisal, transmite perfectamente la extraordinaria profundidad del drama interior de sus personajes.

Además de las obras dedicadas al Parsifal, podemos encontrar dos retratos dedicados a Wagner del mismo autor, así como del rey Luis II de Baviera, protector del compositor, perteneciente al catálogo general del Museo.

La exposición, por tanto, es un gran acercamiento a la creación de Egusquiza con obras que no están expuestas habitualmente pero que tienen una gran calidad y un gran interés artístico por su particularidad y originalidad.


Imagen: Parsifal, 1910. Rogelio de Egusquiza. / © Museo Nacional del Prado.

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