LLEGARON LAS CIEN GAVIOTAS DE DUNCAN DHU

SARA SARDLAY | 19 DE NOVIEMBRE DE 2013 | CRÓNICA
















Veintisiete años hace que partieron, ¿Dónde irán? Con la perspectiva del tiempo, las alas encanecidas y la experiencia del que conoce el camino, persisten vigorosas en su vuelo, haciendo escala en Madrid.

Los madrileños no somos ajenos al graznido de estas aves. La cercanía del Manzanares y de algún que otro vertedero, hace que no sea algo extraordinario avistar el vuelo de una gaviota en la ciudad. En esta ocasión venían del norte, de Donostia, de la mano de Duncan Dhu. Dentro de su gira El Duelo actuaron los pasados 10 y 11 de noviembre en el Teatro Circo Price de Madrid, donde llenaron su pista y gradas de forma consecutiva, los dos días. Es éste, un recuperado escenario, totalmente recomendable para estos conciertos, a los que dota de un encanto decimonónico y de recogida cercanía del público con los artistas.

Con un leve retraso, que no consiguió más que incrementar las ganas de escucharlos, aparecieron en el escenario, rodeados de cuatro músicos (Joseba Irazoki, con un destacadísimo papel en las guitarras; Karlos Arancegui, en la batería; Fernando Macaya a la guitarra; Mikel Azpiroz al teclado), pero con el centro de gravedad situado en sus guitarras, Mikel Erentxun y Diego Vasallo. Desde aquel Por Tierras Escocesas de 1985, cuando en las portadas de sus discos se dibujaban tres siluetas, muchas de las canciones de este grupo se han engastado en nuestros corazones, han crecido con nuestros cabellos y nuestros surcos. 

Durante casi dos horas y media interpretaron 27 temas, repartidos entre el grueso del concierto y dos generosas tandas de bises. Incluyeron canciones de su último disco homónimo, como Cuando Llegue el Fin, con el que iniciaron el concierto. Se respiraba simpatía, empatía y afecto del público con el grupo, que se hacía aun más patente, cuando los temas eran interpretados por Diego Vasallo (o su armónica). “Poeta” le gritaban al cantante y autor de actual timbre sabinesco. Contrastan su delgadez y voz ronca, con la tonificada silueta y brillantez vocal de Mikel, dos caras de una misma moneda.  

Fieles a su sonido rock-pop con grandes pinceladas de rockabilly (padres fundadores de este sonido en aquella España) y una confesa devoción por Elvis, el recorrido por su historia musical fue completo. No quedó ninguna canción echada de menos. Sin duda sus clásicos, como los inexcusables Cien Gaviotas y En Algún Lugar fueron los más coreados, pero no nos olvidamos de sus temas más románticos y por qué no, naïf, como Una Calle de París, No Puedo Evitar (pensar en ti), Dime tu Nombre y cómo no, sus temas de connotaciones épicas ochenteras con Rozando la Eternidad.

El punto culminante sucedió cuando ya retirados los músicos y las luces apagadas, el público coreó Esos Ojos Negros, regresando de nuevo la banda al escenario.

Fotografía: Duncan Dhu en su actuación en el Teatro Circo Price de Madrid. / Sara Sardlay.

© 2013 äll magazine spain . All rights reserved.
Designed by SpicyTricks