BEATRIZ TALEGÓN: RESPONSABILIDAD Y COMPROMISO

SARA SARDLAY | 11 DE DICIEMBRE DE 2013 | ENTREVISTA














La mayoría la conocimos a raíz de su intervención (valiente, crítica y criticada) en el Congreso de la Internacional Socialista, pero Beatriz Talegón, a pesar de acabar de alcanzar la treintena, está ligada a la política desde hace casi una década. Cree en la política y en el político al servicio del ciudadano, pero sobre todo, cree en el ciudadano, a nivel individual y como colectivo. Reivindica la defensa de lo público y aboga por no relegar al olvido la base de la ideología de la izquierda. En su ensayo No nos avergoncéis, nos ofrece su visión del panorama político actual, llegando a él a través de un recorrido histórico por la España democrática. Pero no sólo de política vive Beatriz y en su libro se plasma su formación cultural, especialmente a nivel musical, con múltiples referencias a canciones y otras manifestaciones culturales ligadas al desarrollo de nuestra historia reciente y a la propia de la autora. Sin falsa vergüenza y con valentía, pasando de miedos, pasando de credos, nos habla Beatriz.

"Si queremos cambiar la situación actual, deberemos comprometernos de manera colectiva"

Se dice, que los tiempos difíciles son también tiempos de oportunidades, ¿estamos los ciudadanos dejando pasar esas oportunidades?

Efectivamente para algunas culturas, como la oriental, el concepto "crisis" significa "oportunidad". Tanto a nivel individual, como colectivo, aprendemos mucho más en los momentos de sufrimiento. Inevitablemente es cuando se plantean dudas, posibles soluciones. Sin duda creo, que la ciudadanía está dándose cuenta de muchas cosas ahora mismo y lo único que falta es asumir, que si queremos cambiar la situación actual, deberemos comprometernos de manera colectiva. Creo, que después del análisis que se ha llevado a cabo durante los últimos años, ahora es momento de ir más allá y dar pasos hacia un cambio que vendrá de la colectividad, no de individuos aislados. 

¿Somos una sociedad suficientemente activa?

Somos una sociedad consciente de muchos de los problemas que sufre, pero todavía quedan muchos pasos que dar. Informarse, analizar la información, tener una actitud crítica, son etapas necesarias, que se están abordando; sin embargo, ahora está llegando el momento de transformar la indignación que genera el conocimiento en una acción concreta. Para eso es necesario que la sociedad se comprometa a través de acciones, que hagan posible el cambio que necesitamos. 

¿Qué tiene que ocurrir políticamente para que se produzca el cambio que necesitamos?

Socialmente no considero que debiésemos esperar más. Es evidente el retroceso en derechos que estamos sufriendo en Europa. Ahora es necesario mirar más allá y asumir que hay quien jamás los tuvo y que necesitan también de nuestra fuerza para poder avanzar en la conquista de sus derechos. En definitiva se trata de asumir, que la defensa de la educación, la sanidad, la igualdad de oportunidades ha de ser una lucha global y para ello es fundamental, que cada ciudadano asuma su responsabilidad. Los movimientos sociales, los colectivos como los sindicatos, los partidos políticos deben canalizar de manera eficaz, tanto las denuncias, como las respuestas de la ciudadanía. Se trata de recobrar el valor de la acción organizada y con la fuerza de la unión. No es sencillo, pues es evidente que hay un fuerte interés en debilitar cualquier movimiento social que pretenda terminar con la estructura del poder actual que tienen los mercados financieros. Cada día tengo más claro, que si la inmensa mayoría nos uniésemos, nadie tendría que sufrir por tratar de tener una vida digna. 

"Conozco a políticos que actúan con honestidad, transparencia y honradez. Pero es cierto, que en general, no es lo habitual"

Déjeme ser el “abogado del diablo”. Sinceramente, ¿cree que sirve para algo la acción civil, cuando propuestas llevadas al Congreso con más de un millón de firmas, no comportan ningún compromiso real por parte del poder político?

Se trata de un reto de grandes dimensiones, tanto desde la educación en valores cívicos, como de una regeneración de los actores políticos e institucionales. Se ha relajado tanto la tensión necesaria que han de hacer los sindicatos, los partidos y los movimientos sociales, que ahora se tiene la sensación de que han perdido fuerza y efectividad. El "poder político" no puede ser otra cosa, que "el poder institucionalizado de opciones ciudadanas", sin perder jamás su referencia. Los políticos no son más que ciudadanos que representan los intereses de quien dicen representar. Cuando esto deja de ser así, tenemos un grave problema y hagan lo que hagan, nadie los cree. Es por esta razón, por la que ahora debemos trabajar por dignificar la acción política, tanto desde la perspectiva ciudadana, haciendo ver que cada ciudadano debe asumir su responsabilidad; como desde los actores políticos e institucionales, que han de rendir cuentas de manera transparente y asumir su labor de servicio público. Cuando dicen representar a la ciudadanía y no se atreven a escucharla, mala señal. Cuando prometen hacer una serie de medidas y hacen todo lo contrario, tremenda señal. No debe ser tan difícil actuar con honradez y transparencia. Los ciudadanos no pedimos otra cosa. 

¿Por qué hay tanta resistencia política a la transparencia?

Generalizar no es bueno en estos casos. Conozco a políticos que actúan con honestidad, transparencia y honradez. Pero es cierto, que en general, no es lo habitual. También es cierto, que quienes lo hacen, no reciben la atención necesaria, supongo que habrá quien no tenga interés en que se sepa, que no todos somos iguales. Si miramos la historia de la democracia de nuestro país, podremos ver cómo las puertas giratorias han servido para traspasar ciertos límites: quienes deberían representar a la ciudadanía frente a grandes multinacionales han terminado sentándose en sus consejos de administración; los casos de corrupción que estamos viendo continuamente, las decisiones difícilmente explicables... son muestra de que para algunos hay cosas que es mejor que no sepamos. Esto es precisamente lo que termina con la confianza de la gente, sentir que nadie vela realmente por los intereses de la ciudadanía, sino más bien por intereses particulares o de grupos selectos. 

¿Esta sabiendo reaccionar el PSOE en la situación actual?

El PSOE está haciendo grandes esfuerzos para mostrar una alternativa, pero evidentemente no lo tenemos fácil. Con un gobierno que ha conseguido destrozar la poca credibilidad en la política que había, ahora es tarea que requiere ingentes esfuerzos para tratar de asumir, en primer lugar, los errores cometidos en el pasado y en segundo lugar, tener la suficiente fuerza como plantear alternativas coherentes. En un panorama donde nadie quiere dar más oportunidades a la política, es muy difícil que se valoren los esfuerzos. Además, es cierto, que en muchas cuestiones no se está siendo lo suficientemente contundente y eso genera más desafección en la ciudadanía y en la propia militancia. Somos mucha gente la que creemos, que la única solución es comprometernos y dar lo mejor de nosotros para tratar de mejorar tanto el partido, como la sociedad. 

"El problema no es que el político cobre, sino que nos mientan, nos roben y nos tomen el pelo"

¿No cree que la sociedad civil está haciendo más oposición que el PSOE?

No creo que sean acciones incompatibles, pero es cierto, que la sociedad civil no considera en muchos casos que los partidos políticos puedan sumar y ayudar en la resolución de los conflictos que se denuncian. Esto es consecuencia de la falta de confianza, que en muchos casos tiene que ver con las estructuras de los partidos políticos. Hoy hacen falta respuestas rápidas y contundentes. Los partidos políticos tienen que realizar una fuerte regeneración para adecuarse a las demandas sociales o estarán condenados a su desaparición. No hay que olvidar que los partidos políticos -sobre todo los de izquierda- son una herramienta para la transformación social representando a la clase obrera, con la finalidad de proteger la igualdad de oportunidades y la justicia social. Si esto parece no estar claro, si la ciudadanía nos da la espalda, es urgente reaccionar porque estaremos perdiendo nuestra razón de ser, que no es otra que trabajar para la ciudadanía y para lo público. 

Parece contradictorio que en esta vorágine de recortes en servicios públicos básicos -como la sanidad y la educación- y con los casos judiciales abiertos de corrupción, las encuestas de intención de voto no muestren un excesivo castigo al partido del Gobierno, incluso simplemente, el derivado del desgaste de la crisis, produciéndose paralelamente el estancamiento del PSOE . ¿Qué importancia da a la autocrítica como forma de acercarse al ciudadano y al origen de su ideología como partido?

La autocrítica sin acción ni compromiso por el cambio no sirve de nada. Es necesario asumir los errores, pero tampoco hace falta fustigarse de cara al foro sin que luego se acometan cambios reales. El hecho de que la ciudadanía española parezca no castigar al Partido Popular en las encuestas puede tener otra lectura: creo que en España no es el Partido Popular el que gana unas elecciones, sino la izquierda y los grupos progresistas los que las pierden. El número de votantes del PP ha sido más o menos siempre el mismo. Lo que fluctúa es la participación de los votantes progresistas. Precisamente es la ciudadanía más decepcionada, más desengañada con la política. El perfil ideológico de votantes del PP o los grupos que están interesados en que el PP esté en el gobierno, supongo que estarán contentos: la reforma laboral, las privatizaciones, las amnistías fiscales, los rescates a la banca benefician a los que ideológicamente apoyan este tipo de partidos políticos. Sin embargo, los trabajadores, (que ahora son desempleados en gran parte), los trabajadores públicos, los estudiantes de escuelas y universidades públicas, los usuarios del sistema de salud público.... en fin, la clase trabajadora está cada vez más lejos de la participación activa en la política (llegando incluso a no votar). Es necesario replantear el concepto de "clase" que se ha perdido y sobre todo, a quién le beneficia esta pérdida de pertenencia a la clase trabajadora. 

¿Se siente a veces el “Pepito Grillo” dentro de su grupo político?

Decir eso sería pretencioso, yo simplemente digo lo que siento, y si en algún caso estoy equivocada, siempre estoy dispuesta a dejarme convencer con buenas razones. Sin embargo, es curioso ver, cómo no se trata tanto de entender las cosas de una manera determinada, sino de la valentía que hace falta tener para decirlas en cualquier lugar. He vivido con cierto estupor conversaciones con dirigentes políticos que han estado de acuerdo conmigo en privado (y con el planteamiento de la mayoría de la ciudadanía) y que luego, en público, han dicho totalmente lo contrario. En este sentido, es donde una se pregunta, por qué resulta tan complicado decir lo que uno siente y defenderlo. En definitiva, es para eso para lo que estamos aquí, para trasladar lo que muchos piensan y no tienen oportunidad de ser escuchados. Hacer lo contrario, es una estafa, por decirlo de manera suave. 

"Quieren hacernos creer, que para trabajar al servicio de la gente, no hay que estar remunerado. Es el colmo de la falta de respeto a la democracia"

¿Cree que es posible una renovación interna sin que se produzca una demolición previa?

Creo que los procesos de renovación deberían ser naturales, fundamentados en la generosidad y en el respeto, sin perder nunca la dimensión colectiva que tiene nuestra participación en un proyecto con intención renovadora. Tener que hacerlo tras una catarsis, me parece una oportunidad perdida de encuentro, pero parece ser que hay quien no quiere entender, que los procesos pueden ser mucho más dinámicos, abiertos e incluyentes y sobre todo lo más fundamental, si estamos todos en el mismo barco, habría que poner en valor la cooperación y no la competencia. Los valores del capitalismo se han metido hasta donde se supone que nunca podrían hacerlo. 

¿Es la política un medio o un fin en la vida de los políticos?

Depende del político. Para mí, un verdadero político hace política cada día, en cada momento. Es una manera de entender la vida. Es una herramienta para mejorar la vida de los demás. Sin embargo, hay quien hace de la política su única profesión, estando más pendiente de su permanencia en el mal llamado "poder", que de sus logros reales. Para un político auténtico lo importante será llegar a conseguir las metas propuestas para el beneficio de la sociedad. Para quien se aprovecha de la política, lo único que importará, será perpetuarse durante el mayor tiempo posible, independientemente de si se alcanzan o no los logros prometidos. Una pérdida de perspectiva que termina corrompiendo el servicio público, que ha de ser la única misión de los políticos. 

¿Qué opina de las propuestas de desprofesionalizar la política como, por ejemplo eliminar el sueldo de los diputados en el caso de las Cortes de Castilla La Mancha? ¿Cree que la dignifica y promueve la verdadera vocación política, o por el contrario impide su acceso a aquellas personas que no tienen una buena “cuna” económica?

Es una decisión coherente por parte de quien quiere terminar con cualquier tipo de participación ciudadana en política. No basta con tratar de hacer creer a la ciudadanía, que todos los políticos son iguales; ahora también quieren hacernos creer, que para trabajar al servicio de la gente, no hay que estar remunerado. Es el colmo de la falta de respeto a la democracia. Habrá que recordarle más a menudo a la señora Cospedal, que no todos tenemos tres sueldos, ni cobramos en sobres, ni vivimos en Cigarrales, ni nos gastamos treinta euros en botellas de agua para las reuniones. Habrá que recordarle, además, que todo eso se lo pagamos entre todos con impuestos y que, con impuestos, yo quiero que se pague un salario justo para quien quiera trabajar al servicio de la ciudadanía. Me parece bien, que los supuestamente cobran “sobre-sueldos”, tienen coches de lujo en sus garajes (y no lo saben) y se dedican a crear leyes de amnistías fiscales renuncien a sus salarios, pero que no eliminen la posibilidad de que quien quiere dedicarse a la política con honradez y honestidad, tenga asegurado poder hacerlo en igualdad de condiciones. El problema no es que el político cobre, sino que nos mientan, nos roben y nos tomen el pelo. No tiene nada que ver con un salario a cambio de hacer una digna y necesaria labor, que por cierto, buena falta nos hace. 

NO NOS AVERGONCÉIS
BEATRIZ TALEGÓN. DESTINO. IMAGO MUNDI.

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