MALÚ, UNA LEONA EN PONFERRADA

SARA SARDLAY | 09 DE SEPTIEMBRE DE 2014 | CRÓNICA

















Coleando las últimas fiestas patronales del verano, Ponferrada celebra su Encina. Malú comienza como plato fuerte. En los alrededores del Auditorio al aire libre, con traza de teatro romano se dibuja, como cordón umbilical, una inabarcable fila de público, que a pesar de la lluvia caída durante la tarde y la visión de un cielo que barrunta nuevos chubascos, asiste a disfrutar del concierto de la artista femenina más importante del panorama español.

Malú es connotación de voz, fuerza, popularidad. Sus canciones ya le son ajenas, porque han pasado a pertenecer a la banda sonora de nuestros últimos 17 años. Más de tres lustros en la industria de la música, se palpan en el escenario desde el primer segundo. Malú parece que traslade una habitación de su casa a cada plaza donde instala su gira. Gestos cómplices con los músicos, el dominio total de sus temas. Se nota que está cómoda. Pero no sólo es experiencia, es también casta. Un don. Trabajado, moldeado, tecnificado, pero un don. 

Con extrema puntualidad comenzó el espectáculo. Las primeras filas dibujan caras de sus fans más jóvenes. Lleno hasta la última grada. Dando un paso al frente aparece Malú. Con el primer tema del concierto Ni un paso atrás, nos deja clara la tonalidad principal de esta gira, acento rockero. Una banda con dos guitarras eléctricas y una acústica, un bajo, batería, teclados y coros. Su vestuario, ceñido, negro, cuero, tacón. Su mano cornuta. Rock. 

Rock-pop es el común denominador de su último trabajo Sí, pero su amplia carrera abarca múltiples estilos y en su gira actual, no escatimó en regalar al público salpicados temas de sus anteriores álbumes. Evolución. 

Múltiples compositores han visto en ella la voz para sus canciones y no pudieron faltar Que nadie (Manuel Carrasco), Desaparecer (Dani Martín), Devuélveme la vida (Antonio Orozco) y Vuelvo a verte (Pablo Alborán). Voz.

Pausas entre canciones, alientan más al entregado público. Ahora tú rompe las miles de gargantas que resuenan como una. 

Llevamos hora y media de concierto, todavía nos reserva sus primeras canciones. “La primera canción que he cantado en mi vida… “, nos la presenta ahora en una versión íntima y desgarradora, Aprendiz. Parece que se le fuese a quebrar la voz, asomando los tintes de rasgado flamenco que porta innatos. Emoción.

Tras dos horas de espectáculo, Malú se despide del público agradeciendo su entrega, de fondo el inevitable tú sí que vales.

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